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La mantequilla

por El equipo editorial Creado en 15 de marzo de 2010

La mantequilla es un básico de la cocina que se obtiene a partir de la crema de leche batida. Existen diferentes variedades, dulce o salada, por ejemplo, para cocinar los alimentos o como base para diferentes reposterías. También se unta sobre pan tostado y se cubre con mantequilla o se sirve para mojar palitos antes de sumergirlos en el huevo escalfado.

Diferentes variedades de mantequilla
La mantequilla se divide en tres categorías:
>La mantequilla de granja o cruda: se fabrica en granjas y su sabor es el más fresco. Sólo se conserva en la nevera durante tres días.
>La mantequilla lechera: se fabrica a nivel industrial y su principal componente es la leche cruda o pasteurizada.
>La mantequilla pasteurizada: es la más común. Si te decides por esta tercera opción, antes de elegir la marca prioriza la calidad de la mantequilla.

Por otro lado, en España encontramos las siguientes mantequillas con denominación de origen: la de Soria, la del l’Alt Urgell y la de la Cerdanya, entre otras.

La elección
Para aliñar las verduras, el pescado o la pasta es mejor utilizar una mantequilla con sal o con algo de sal (0.5-2 %); la podrás consumir caliente directamente del plato o untada en pan tostado acompañado de un plato de ostras. La dulce es la mejor para cualquier preparación pastelera (crumbles, tartas, cuatro cuartos, etc.) o para fundirla en salsas o en la bechamel. En ambos casos, antes de comprarla, asegúrate de que coges un bloque bien firme, señal de que ha pasado tiempo en la nevera y que no se ha rebasado la fecha de caducidad.

La calidad
Antes de emplear la mantequilla déjala que se reblandezca a temperatura ambiente. Es un producto que no debe estar crujiente, ni pegajoso, ni contener grumos, sino que debe poder untarse con facilidad y sin soltar agua. Lo notarás cuando desprenda un agradable olor y un sabor a avellana. El truco: si la mantequilla está demasiado blanda, introdúcela en un bol con agua fría y hielo para que endurezca.

La conservación
Si se trata de una ocasión en la que probablemente consumiréis todo el tarro, mantenla a temperatura ambiente para que se reblandezca un poco y conservarla en una mantequillera. Si no, tras cada uso deberéis cerrar de nuevo su envase de origen y guardarla en la nevera. Si la dejas al aire libre, podría amarillear e impregnarse de sabores y aromas de otros ingredientes.

La cocción
Si quieres reblandecerla o fundirla, córtala a trozos y deja que se deshaga en un cazo. Es importante retirarla del fuego antes de que todas las nueces hayan desaparecido. Con el calor absorbido seguirá fundiéndose, no hay que dejar que alcance el punto de ebullición. Una segunda solución: el baño maría, siguiendo el mismo principio. También puedes derretir 100 g de mantequilla en el microondas, a una potencia media y durante 20 segundos.

Recetas
La mantequilla se deja deshacer y aromatizar a placer: crema pastelera con mantequilla, crema con mantequilla, crema con mantequilla y café, crema con mantequilla avainillada, etc. En cuanto a los platos, es un producto que combina bien con los mejillones rellenos, las pulpetas de pescadilla, la caballa y cualquier tipo de pescado. Se funde a la perfección con un buen entrecot, un filete de ternera o un asado. En lo que a verduras se refiere: la judía verde y los salsifis son las mejores opciones. ¿La has probado fundida sobre una patata al horno? Un auténtico regalo para el paladar.

Consulta también:
El puré de patata
El arroz con leche
El salmón ahumado