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Iniciar una terapia

por El equipo editorial Creado en 7 de abril de 2008

Es cierto que hace unos años hacer terapia era tabú, pero las cosas han cambiado. Todos podemos sufrir, en uno u otro momento, algún problema psicológico que nos lleve a acudir a un especialista.

Es cierto que hace unos años hacer terapia era tabú, pero las cosas han cambiado. Todos podemos sufrir, en uno u otro momento, algún problema psicológico que nos lleve a acudir a un especialista. ¿Cuándo, qué terapia y qué terapeuta? He aquí nuestros consejos para ayudarte en este camino.

¿Cuándo acudir a consulta?
Las causas que llevan a seguir un control psicológico son diversas, pero no hay ni buenas ni malas; lo mejor es iniciar una terapia a los primeros signos de malestar. Entre los motivos más frecuentes, destacan los siguientes:

Dificultades de orden personal como malestar, angustia, estrés persistente, depresión pasajera o más grave. En resumen, dificultades para ser feliz.
Pruebas difíciles de superar, como un fallecimiento, una enfermedad grave, un fracaso profesional, una separación...
• Una relación difícil con los demás, por ejemplo conflictos familiares, en el trabajo, de pareja o incluso problemas de integración en la sociedad.
Problemas sexuales, como desacuerdo en la pareja, falta de deseo, infidelidad.
• En un objetivo de evolución personal: conocer mejor tus puntos fuertes y débiles, descubrir bloqueos, dirigir mejor la vida, tomar ciertas decisiones.

Demasiado a menudo, la gente tiende a pensar que sus problemas son sólo pasajeros o que es posible afrontarlos con la ayuda de la familia o los amigos. Peor todavía, ciertas personas prefieren cerrarse en su soledad. Sin embargo, la ayuda de un especialista puede ser indispensable para afrontar una crisis de manera satisfactoria.
También tienes que saber qué una terapia eficaz generalmente dura de 6 a 18 meses. Y si, debido al tipo de problema, se necesita profundizar más, se aconseja el psicoanálisis como terapia de apoyo. En cuanto a la frecuencia de las sesiones, se reparten entre 1 y 3 a la semana, según los casos.

¿Qué terapia elegir?
Depresión, crisis de angustia, problemas de pareja... Las formas terapéuticas para curar estos problemas difieren. Se habla cada vez más de enfoques psicoterapéuticos o psicoterapias. Se distinguen 6 grupos de terapias:

• Las terapias de interpretación: engloban las psicoterapias psicoanalíticas, las psicoterapias breves y el psicodrama psicoanalítico. Pretenden curar las causas profundas de un problema preciso o simplemente ayudar al paciente en la búsqueda de una liberación personal.

• Las terapias de comportamiento y cognitivas: permiten acabar con fobias, TOC, trastornos alimenticios, depresión y adicciones.

• Las psicoterapias de grupo: permiten a los participantes modificar su conducta en la relación con los demás, mejorar la confianza en sí mismos o aprender a integrarse mejor (timidez, fobia social, agresividad...).

• Les terapias familiares: se dirigen a niños con problemas graves (trastornos psicóticos, alimenticios) y al resto de su familia, sobre la que repercute el problema. Las terapias de pareja y las sexoterapias también se engloban en este grupo.

• La terapia Gestalt: esta terapia psico-corporal pretende restablecer una relación justa entre el individuo y su entorno con una perspectiva "holística". Así, las personas que sufren problemas psicosomáticos o que desean asumir una situación como un fallecimiento o una ruptura, pueden seguir una terapia de desarrollo personal. La PNL y la hipnosis también forman parte de estas terapias psico-corporales.

• Las psicoterapias transversales: ofrecen corporales como la sofrología, la reflexología, la relajación para calmar ciertos problemas como la angustia y el estrés.

¿Cómo elegir un terapeuta?
Para iniciar una terapia, no se aconseja elegir al azar o con las páginas. Pide consejo a tu médico o la gente de tu entorno, que puede que tengan la dirección de algún especialista para recomendarte. Aún así ten cuidado: aunque un terapeuta le vaya muy bien a tu mejor amiga, no tiene por qué irte bien a ti también.
No dudes en visitar a varios y en pedir información en asociaciones que tienen a los especialistas catalogados.
Tras la primera consulta, plantéate varias cuestiones: ¿ha habido feeling? ¿Te ha tocado y te ha hecho hablar? ¿Te ofrece confianza? ¿Sus informes serán confidenciales?
No olvides: la relación terapeuta-paciente es esencial para que la terapia tenga éxito y que, por lo tanto, se cure el problema.
No olvides preguntarle desde el principio cuál es su método de trabajo y cuál son sus especialidades. Y una última cosa, desconfía de enfoques "modernos" que prometen resultados rápidos o que te piden participar en sectas.

Informaciones prácticas
Psicólogos, psiquiatras o incluso psicoanalistas: no todos hacen el mismo tipo de consultas, no disponen de la misma nomenclatura respecto a la Seguridad Social y no tienen la misma formación
- De formación universitaria en psicología, los psicólogos realizan consultas que no están cubiertas por la Seguridad social, excepto las de los consultorios o centros agregados, pero siempre con prescripción médica.
- Médicos titulares con una especialización, los psiquiatras realizan consultas que la Seguridad Social cubre total o parcialmente.
- En cuanto a los psicoanalistas, ellos mismos han experimentado un psicoanálisis y se han formado con la teoría analítica, pero no tienen titulación oficial. Las sesiones son de pago.
- Por último, los psicoterapeutas tampoco tienen titulación oficial y las sesiones son de pago.
La tarifa de las consultas no está fijada por ley, por lo que difieren de un especialista a otro. Hay que contar entre 40 y 110 euros.

Fíjate en que los honorarios estén justificados por la experiencia, la duración de la sesión, por el precio que el especialista te dice al principio y por las modalidades de pago.