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El análisis transaccional, una terapia para resolver nuestros conflictos internos

por Bechra Dominguez Creado en 2 de julio de 2015, modificado en 19 de marzo de 2020
El análisis transaccional, una terapia para resolver nuestros conflictos internos© iStock

¿Necesitas un cambio personal? ¿No sabes cómo lidiar con tus conflictos internos? Quizás, el análisis transaccional sea la terapia que necesitas. Se centra en los problemas ligados a las relaciones con uno mismo. ¡Descubre más sobre ella!

A veces, nuestra peor enemiga somos nosotras mismas. Por este motivo, existen terapias que nos ayudan a lidiar con nuestros conflictos interior. El análisis transaccional, también llamado AT, es una de ellas. Fue creado por el psiquiatra americano Eric Berne en los años 50 en Estados Unidos y esta forma de terapia se basa en una teoría humanista de la comunicación y de la personalidad, que se describe en los términos del Estados del Yo. ¿Quieres saber más sobre ella?

Descubre: Análisis transaccional: resolver conflictos internos
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¿Qué es el análisis transaccional?

¿Cuál es el objetivo principal del análisis transaccional? Además de mejorar la relación con nosotros mismos, trabaja en el equilibrio de tres conceptos para alcanzar la buena salud física: la consciencia, la espontaneidad y la intimidad.

Video por Norma Varela

El análisis transaccional ofrece explicaciones que pueden servir para cambiar nuestra forma de vivir. Por ejemplo, muchos de los conflictos interiores que vivimos vienen de que que seguimos utilizando estrategias de nuestra vida infantil en nuestra vida de adultas, incluso cuando ello conlleva resultados dolorosos y poco fructíferos. Sobre aspectos como este, trabaja el análisis transaccional.

Para ello, el AT utiliza un modelo del Yo en tres partes: los estados del Yo (Padre, Adulto, Niño). Así hace hincapié en los fenómenos intrapsíquicos e interrelacionales, las transacciones, analizando sobre todo los disfuncionamientos de la comunicación.

En resumen, el análisis transaccional propone la observación y el análisis de los comportamientos humanos. Se trata de una herramienta para conocernos mejor y comunicar mejor con los demás. El AT se podría comparar con una caja de herramientas, por eso a veces se califica el AT de 'versión popular del psicoanálisis', una calificación que le ha salido cara y ha hecho que siempre se hayan encontrado similitudes con lo enunciado por Freud.

¿A quién va dirigido el análisis transaccional?

El análisis transaccional trabaja en cuatro campos diferentes y cada uno de ellos está pensado para un tipo de persona o un contexto determinado:

  • ​La psicoterapia: El AT va dirigido al desarrollo de las personas, el tratamiento de las disfunciones por la psicoterapia individual o de grupo.
  • La dinámica de las personas en el seno de las organizaciones: Esta técnica tiene mucho éxito en las empresas.
  • Los procesos de educación: El AT está dirigido a personas ligadas a las actividades de educación y de formación (profesores, consejeros en educación, padres, educadores...)
  • El consejo y acompañamiento: El AT está dirigido a personas ligadas a las actividades de acompañamiento, como las enfermeras, educadores y trabajadores sociales.


Eso sí, debemos tener en cuenta que las asociaciones profesionales de analistas no aseguran que esta técnica sea capaz de curar problemas específicos. No existe ninguna investigación científica de calidad que confirme la eficacia de este tipo de análisis.

¿Cómo se llevan a cabo estas sesiones?

Una psicoterapia en AT se efectúa en el marco de un contrato establecido entre el terapeuta y el paciente. Se trata de diagnosticar, en un contexto concreto, que 'Estado del Yo' (Niño, Adulto, Padre) interviene y cual es el ‘guión de vida’ inconsciente. Después se fija un objetivo de cambio y se puede aprender a analizar los modos de comunicación. Además, este tipo de terapia puede llevar asociadas otros tipos como la terapia Gestalt.

Conceptos básicos del Análisis Transaccional

  • Los Estados del Yo: Se trabaja en los tres niveles de los Estados del Yo. Por una parte, existiría el Yo Padre, que sería el estado influenciado por alguna figura autoritaria de nuestra infancia y, según el cual hablamos o actuamos. Por otra parte, estaría el Yo Adulto, que sería nuestra parte más consciente y racional y, por último el Yo Niño, que respondería a todos los deseos e impulsos propios de la infancia.
  • Las transacciones: Se denomina transacción al intercambio entre dos Estados del Yo, en respuesta a un estímulo.
  • Necesidad de reconocimiento de estructura: Estas necesidades, esenciales, deben contar con un equilibrio fisiológico y psicológico en buen estado. La toma de conciencia de que algo no funciona bien puede ayudar a cambiar.
  • Postura ante la vida: La postura ante la vida se determina en la infancia a partir de las conclusiones que el niño tenga de su valor, del valor de los demás y del mundo. Este concepto permite comprender cómo construye su identidad una persona y como establece sus relaciones en la actualidad.
  • La sensación de chantaje: Los cuatro sentimientos de base son la alegría, la tristeza, la cólera, el miedo. El niño aprende a veces a reprimir estos sentimientos para reemplazarlos por otro, el chantaje. Más tarde podrá mantener relaciones confusas al seguir utilizando estos sentimientos parásitos.
  • Guión de vida: Es un plan de vida inconsciente. Desde la infancia se toman decisiones para sobrevivir y responder a las necesidades inmediatas y más adelante, inconscientemente, se continúan tomando decisiones de esta forma aunque sean nocivas.
  • Juego psicológico: El juego psicológico es la repetición a la edad adulta, de una secuencia, de un guión de vida, basado en un modo de comunicación de manipulación. El AT permite ayudar a la persona a encontrar la mejor forma de satisfacer sus necesidades en la relación.
  • La autonomía: La autonomía corresponde a la utilización de las capacidades de consciencia, de espontaneidad y de intimidad. Acepta la responsabilidad de lo que está viviendo, toma decisiones en función de sus criterios, vive sentimientos auténticos y percibe al otro y a sí mismo como una persona que merece respeto.

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