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Resolver un conflicto

por Elena Bonet Publicado en 4 de octubre de 2009

En la vida no podemos estar de acuerdo en todo con todo el mundo. Aunque no es agradable entrar en conflicto con alguien, tampoco hay que evitarlo de forma sistemática por no enzarzarnos en una discusión. A continuación, te ofrecemos un abanico de consejos y soluciones para aprender a gestionar del mejor modo posible las diferencias con el entorno.

•Reanudar el diálogo
A menudo las discusiones nos llevan a un callejón sin salida, ambas partes prefieren cortar de raíz la discusión adoptando la posición del avestruz: escondiendo la cabeza bajo el ala. Aunque lo bueno de esta solución es que evita posibles encontronazos, también anula cualquier tipo de comunicación y, por lo tanto, de esperanza de arreglar la situación. Hay que ser más astuto que el «adversario» y retomar el diálogo tras algunos minutos, horas o días de silencio. Utiliza el tiempo de reflexión para perfeccionar tus argumentos y comprender los del otro.
¿El mejor modo de hacerlo? Si se te da bien escribir, envíale un correo breve recapitulando la situación y las posturas de cada uno. A continuación, propón soluciones. Con el escrito evitarás que te interrumpa y podrás estructurar mejor las ideas sin precipitarte.

•Bajar el tono
¿Por qué gritamos? Parece ser que para hacernos oír. Es cierto, es la mejor solución para avisar a los vecinos de que el tercer piso está ardiendo, pero en una discusión un tanto agitada, es la última cosa que debemos hacer. No sólo nos arriesgamos a quedarnos afónicos, sino que el otro tenderá a gritar más que nosotros para contraargumentar. Es molesto y nadie se oye ni se escucha. Sin contar que se pierde toda credibilidad y nos toman por histérica.
La buena manera de actuar es emular a los políticos, quienes, aconsejados por una manada de expertos en comunicación, la mayoría de las veces actúan con sangre fría. Así que bajamos un tono en comparación con nuestro interlocutor y, sobre todo, no nos enfadamos. Nuestra calma aparente le desestabilizará y así podremos expresar nuestra idea más fácilmente.

•Demostrar sentido del humor
¿Has visto hasta qué punto una pequeña broma puede relajar el ambiente en una situación dramática? Gracias al humor te sentirás bien y quitarás hierro al conflicto. Esto no quiere decir que el problema se solucione, pero la intensidad del asunto disminuirá y podréis reestablecer una comunicación de verdad. Pero vigila, no confundas el humor con la ironía, podrías irritar a tu oponente.
El modo correcto de proceder es encontrando el momento adecuado para sonreír, decir alguna tontería o utilizar la intervención de un elemento externo para desviar la situación por unos segundos: un timbre de teléfono ridículo, una silla que hace un ruido raro, un lapsus, etc.

•Ponerse en el lugar del otro
Cuando entramos en conflicto, todos pensamos que llevamos razón y sólo tenemos una meta: hacer valer nuestro punto de vista, que para nosotros es el mejor. Actuamos de mala fe, incapaces de cuestionarnos y todos los medios son buenos para conseguir nuestro objetivo. Alguien que se pone al inicio de la cola para que le sirvan el primero, por ejemplo, no atenderá a razones.
Lo mejor es ponerse en el lugar del otro para comprenderlo y modificar de vez en cuando nuestros argumentos. Hay que ser lo más justa posible y no dudar y decir: «Entiendo perfectamente tu postura.» Con esta frase, corta pero mágica, equilibraremos el debate.

•Educación ante todo
Es evidente que no hay que ponerse a profanar los peores insultos ante alguien que está realmente enfadado, con malas intenciones y que no quiere escuchar nada. O incluso peor, que nos amenaza y nos pone de vuelta y media. Perderíamos de nuevo toda credibilidad si nos rebajáramos a su nivel. De seguir así, nos creemos luchadoras de sumo y lo arreglamos todo en el área circular.
Lo mejor es permanecer tranquilas y respirar profundamente. Decirnos que nos desahogaremos más tarde en la intimidad del baño. Dejamos que el otro se ponga en ridículo y se enfade y cuando la crisis haya acabado le decimos: «¿Ya está? ¿Te encuentras mejor? ¿Sí? Entonces ya podemos retomar nuestra conversación de un modo más civilizado.»

Consulta también:
Controla tu agresividad
¿Cómo mantener la calma?
Saber perdonar

por Elena Bonet

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