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Alimentación y cáncer: recomendaciones dietéticas para pacientes oncológicos

Publicado por Rebeca Ruiz
Publicado en 3 de febrero de 2016

Llevar un hábito de alimentación sano y equilibrado es clave a la hora de reducir el riesgo de desarrollar enfermedades como la diabetes, la osteoporosis, las enfermedades cardiovasculares y, sobre todo, determinados tipos de cáncer. Y es que, los patrones de alimentación saludables son muy beneficiosos para mantener un correcto estado de salud general y mejorar la recuperación en caso de enfermedad.

De hecho, según la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) un tercio de los fallecimientos por cáncer en España se deben a factores relacionados con la alimentación. ¿Entonces? ¿Cuál es la dieta más adecuada para pacientes con cáncer? No existe una dieta general indicada para todos los pacientes porque cada persona es diferente y su situación patológica también. Lo que si que se puede proponer como norma general es llevar un estilo de vida saludable adaptado a la situación vital que está viviendo cada persona.

Lo ideal es seguir una dieta sana, variada y equilibrada en la que abunden las frutas y las verduras frescas, las legumbres, el pescado, el aceite de oliva y en el que no haya un consumo alto de carnes rojas y procesadas. Es decir, seguir las bases de la dieta mediterránea. Y es que, según un estudio reciente, la alta adherencia a la dieta mediterránea ayuda a prevenir enfermedades y reduce la mortalidad general por cáncer.

Recomendaciones dietéticas generales en caso de cáncer

Estas son las claves dietéticas en caso de cáncer:

  • Frutas y verduras: aportan fibra y ciertas vitaminas y minerales imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo.
  • Proteínas: fundamentales durante el tratamiento oncológico, ya que, permiten al organismo recuperarse más fácilmente y luchar contra las infecciones.
  • Cereales: aportan una gran cantidad de carbohidratos, que es una magnífica fuente de energía para el organismo.
  • Leche y derivados lácteos: aportan vitaminas, minerales y son la mejor fuente de calcio.
  • Grasas: proporcionan energía, pero no deben suponer más del 20-30% de las calorías diarias. Se deben evitar las carnes rojas y los productos procesados e incluir el aceite de oliva.

Hay que tener en cuenta que la dieta durante el tratamiento o en la fase de recuperación puede variar, ya que los requerimientos nutricionales en cada etapa son especiales y dependen del tipo de tratamiento y de los efectos secundarios que aparezcan. Pero las recomendaciones dietéticas son las siguientes: ​

  • Dividir las comidas en 6-8 pequeñas tomas diarias aportando los alimentos más completos en las horas de mayor apetito.
  • Evitar alimentos flatulentos, fritos, grasas y olores intensos.
  • Beber agua en pequeñas tomas (2-3 litros diarios).
  • Servir los alimentos templados, en ambiente tranquilo y comer acompañados para crear un ambiente agradable.
  • Controlar el peso y realizar algún ejercicio físico adaptado a la situación del paciente y sus gustos. No hay que forzar.

​Ante cualquier duda lo mejor es consultar con el médico para recibir los mejores consejos y recomendaciones.

Consejos dietéticos para situaciones específicas

Convivir con un cáncer no siempre es sencillo. Al diagnóstico de cáncer le siguen los tratamientos y el tiempo de recuperación. Es una etapa que cada paciente vive de una manera diferente y en la que se pueden presentar molestias y síntomas que afectan a la correcta nutrición, a la deglución, se pierde apetito... Así, muchos pacientes sufren vómitos, diarreas, estreñimientos y en estas situaciones específicas hay que actuar de manera particular.

  • Náuseas y vómitos: debe reducirse la ingesta de grasas y fritos con olor intenso porque producen náuseas. También es importante disminuir la ansiedad porque no contribuye a una digestión adecuada.
  • Estreñimiento: el ejercicio y un adecuada ingesta de fibra ayuda a manejar el estreñimiento. Se recomienda consumir frutas (ciruelas, pasas, kiwis, zumos de naranja), cereales integrales, verduras y legumbres. Se deben evitar las grasas.
  • Diarrea: en todos los casos se insistirá en una hidratación abundante con limonada alcalina y bebidas no gaseosas y una dieta blanda astringente que ayude a restaurar el organismo.
  • Irritación de la boca: es fundamental una adecuada higiene bucal recomendándose una revisión odontológica antes del tratamiento. De forma general, una dieta líquida o semilíquida con purés fríos evitando alimentos irritantes puede ser de gran ayuda.
  • Sequedad de boca: es un efecto adverso frecuente en pacientes que reciben radioterapia sobre mucosas por atrofia de las glándulas salivares. Se aconseja tomar alimentos blandos, jugosos y bebidas poco ácidas (al menos 2 ó 3 litros de agua al día). Enjuagarse la boca con frecuencia, los cubitos de hielo y los helados alivian la sequedad.
  • Dolor: tomar analgésicos antes de comer, si es preciso.
  • Saciedad precoz: se recomienda pequeñas tomas varias veces al día.

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