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Los celos entre amigas

por Bechra Dominguez Creado en 18 de mayo de 2018

Los celos no sólo existen en la pareja, sino que también pueden inmiscuirse en una relación de amistad y ser igual de destructivos. Aquí tienes algunos consejos para comprenderlos y evitar que te arruinen la vida.

>¿Cómo nacen los celos?
Los celos son un sentimiento, una emoción, que experimentamos igual que el resto de emociones. A menudo aparece en relaciones amorosas, pero también entre amistades.

Cuando nos hacemos amigos de alguien otorgamos a esa persona un lugar privilegiado en nuestra vida y establecemos con ella una relación basada en las nociones de compartir e intercambiar, disfrutar… y al mismo tiempo de dependencia respecto a ella. A medida que la relación va evolucionando –sobre todo si se trata de una amistad muy cercana– los miembros implicados pueden temer que este tipo de satisfacción desaparezca.

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Es entonces cuando nace un sentimiento de inseguridad que, poco a poco, se transforma en celos al tener la impresión de que la otra persona se aleja o se nos escapa.

>El objeto de los celos
Los celos pueden manifestarse de diferente forma pero en rara ocasión nacen sin objeto. De hecho, no nos ponemos celosos sin motivo y, aunque a veces no lo queramos reconocer, conocemos muy bien el objeto de nuestros celos.

Podemos tener celos de una situación, por ejemplo: nuestra mejor amiga cobra más, la acaban de promocionar, etc; o de cosas más fútiles, por ejemplo: daríamos lo que fuera por tener su pelo, o entrar en los tejanos que tanto nos gustan y que a ella le quedan cien veces mejor que a nosotras; o incluso por una tercera persona que amenaza el equilibrio de la relación, por ejemplo: un nuevo novio o la llegada de una nueva amiga al grupo.

>Un sentimiento revelador
No importa la intensidad, los celos son sinónimos de malestar y pueden considerarse como un preciado barómetro. También nos enseña sobre nuestras necesidades (por lo general, de tipo afectivo), el estado anímico actual y nuestra actitud general. Pero también nos informa sobre todo de la manera en que gestionamos nuestras emociones y, por lo tanto, la relación en cuestión, sea de amor o amistad. Los celos pueden poner de manifiesto una situación de rivalidad, más o menos consciente, o una actitud posesiva.

>Canalizar las emociones
Cuando los sentimos o los sufrimos, los celos pueden ser con rapidez opresivos si toman proporciones desmesuradas. Se trata de un sentimiento normal, pero debe canalizarse y controlarse para el porvenir de la relación y, sobre todo, para el bienestar de los miembros, pues los celos pueden convertirse en una fuente de conflicto y desembocar en aversión.

En algunos casos pueden ser altamente destructivos, sobre todo si se transforman en una posesión enfermiza o, al contrario, en un odio profundo. Por eso lo mejor es poder expresar este sentimiento de forma positiva y constructiva, para poder avanzar y mejorar como personas.

>Cuando los celos nos ayudan a avanzar
Para que esta sensación no nos tome la delantera, debe analizarse con un mínimo de honestidad y franqueza. Hay que reconocer el problema, así sabremos cómo reaccionar en consecuencia. Más que envidiar la situación profesional de nuestra amiga, ¿por qué no utilizamos esa energía para negociar un aumento o, es más, encontrar un trabajo a la altura de nuestras ambiciones? También podemos utilizarla para por fin iniciar esa dieta que siempre aplazamos y que nos aportará, a nosotras también, un aire de diosa. No importa cuál sea el objeto de nuestros celos, deberíamos utilizarlo siempre como un motor que nos aporte energía y que nos faltaba para tomar la sartén por el mango y cambiar lo que no nos gusta.

>¿Cómo superar los celos?
Admitir que somos celosos es un gran paso. Pero gestionar dicha emoción y, sobre todo, salir de la espiral exige una inversión personal muy importante que podría llevarnos bastante tiempo según la situación en la que nos encontremos.

>¿Por qué soy celosa? ¿De dónde procede ese sentimiento? ¿Qué esconde? ¿Tengo buenas razones para estarlo?... Hazte las preguntas adecuadas: analizar bien la situación es muy importante porque sólo tú conoces las respuestas y puedes encontrar la solución.

>Exprésate. Los celos manifiestan a menudo miedo (de perder la amistad de alguien, por ejemplo) o falta de confianza en uno mismo. Poner nombre a ese malestar es un paso más hacia la curación, pero nos permite sobre todo cortar por lo sano y neutralizar una situación fatigante. Y, quién sabe, quizás tu amiga tenga sentimientos similares. Ha llegado el momento de hablarlo.

>Actúa. Quien algo quiere algo le cuesta y para que el objeto de lo celos se convierta en un objeto de satisfacciones y orgullo personal hay que esforzarse. Esta tarea requiere energía y valor, así que no dudes en pedirle apoyo a tu amiga. También está ahí para eso, y vuestra relación, basada de nuevo en la confianza, saldrá reforzada.

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