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Nuevas dependencias

por mvega Publicado en 4 de abril de 2008
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Videojuegos, Internet, sexo, comprar… Hemos oído hablar de la adicción al tabaco, a las drogas y al alcohol, pero desde hace una docena de años, estamos viendo nuevas formas de dependencia. Son las llamadas comportamentales pero tan destructivas como las otras.

Videojuegos, Internet, sexo, comprar... Hemos oído hablar de la adicción al tabaco, a las drogas y al alcohol, pero desde hace una docena de años, estamos viendo nuevas formas de dependencia. Son las llamadas comportamentales pero tan destructivas como las otras. He aquí un pequeño tour.

Nuevas dependencias
- Internet: la dependencia a la red se puede traducir de diferentes maneras - nerviosismo y agresividad y la cuota de “navegación” no se colma, dependencias a ciertas relaciones virtuales por medio de encuentros en páginas Web o mensajería instantánea... - y muchas veces revela un malestar profundo (inmadurez social, frustración, vacío emocional o falta de afecto ...)
- El móvil: hoy en día todo el mundo está pegado al móvil pero para las personas que están realmente “enganchadas”, el teléfono es una extensión de la mano o la oreja y su ausencia puede ser el origen de crisis de angustia.
- Juegos: ya sean juegos de dinero o videojuegos (consolas, en red...), se habla de patología cuando el jugador no tienen ningún otro interés y el resto de la vida se organiza en torno al juego.
- Sexo: inestabilidad en una relación, “consumo” excesivo de parejas sexuales, recurso compulsivo a la masturbación o a la pornografía... La dependencia al sexo es un problema serio del comportamiento y hoy en día cuenta con un nuevo objeto de adicción: los juguetes sexuales.
- Comprar: consiste en desvalijar las tiendas o “comprar” a través de Internet. La compra compulsiva se traduce en una falta que, a pesar de la satisfacción pasajera, no se puede llenar y generalmente esconde un malestar más profundo.
- Trabajo: la satisfacción del trabajo realizado o el trabajo bien hecho se puede convertir en una obsesión. El individuo puede estar motivado por un espíritu competitivo o un desafío pero a largo plazo esta adicción tiene consecuencias graves sobre la salud del trabajador, su familia y su entorno social.
- Deporte: ya se practique por placer, para superarse a sí mismo o como respuesta a las exigencias de forma física actuales, el deporte se puede convertir en una droga debido a las endorfinas que se secretan durante el esfuerzo y dan sensación de placer.

Mecanismos de la dependencia
Algunas situaciones o actividades producen placer. En ese momento, el cerebro libera dopamina, la hormona del placer por excelencia en el organismo. Actúa sobre nuestra mente procurando un sentimiento agradable de bienestar y sobre nuestro físico haciendo desaparecer las tensiones. El simple recuerdo de esta sensación puede hacernos repetir la experiencia para volver a sentir esa impresión de felicidad. Cuando este pensamiento se vuelve obsesivo y la fuente de placer se convierte en el único motor de la vida cotidiana hablamos de dependencia.

¿Todo el mundo puede convertirse en dependiente?
Buscar placer es normal e incluso señal de buena salud mental. En principio, no existe ninguna predisposición natural que haga que algunas personas sean más o menos susceptibles de desarrollar comportamientos adictivos. De todas maneras, los estados depresivos o de vulnerabilidad psíquica (estrés intenso, dificultades relacionales o baja autoestima) pueden provocar una pérdida del control de la situación y como resultado favorecer conductas dependientes.

Señales que no engañan
El adicto consagra cada vez más tiempo a su actividad favorita y termina por mentir o actuar a escondidas para evitar reproches. Se comporta de manera agresiva y se encierra en una soledad que se convierte en la consecuencia de su adicción y pierde todo contacto con la vida real. Las relaciones con la familia y amigos de deterioran y el trabajo puede sufrir si la vida sólo gira en torno al objeto de dependencia.

Desengancharse, un largo camino
- Admitir la dependencia: en general es el entorno de la persona que sufre la dependencia el que detecta las primeras señales de un comportamiento inapropiado. La víctima suele preferir negar la realidad, a pesar de la evidencia de una enfermedad. Es difícil admitir la dependencia porque se trata de reconocer debilidades y admitir la necesidad de ayuda para salir de una situación que ya no se puede controlar. Es un paso imprescindible, el punto de partida hacia la vuelta a una vida "normal".

- Trabajo de larga duración: las dependencias comportamentales no se tratan de la misma manera que las dependencias a productos, como las drogas o el alcohol. Sin embargo, en ambos casos, lo primero es evaluar la adicción y las repercusiones en la vida de la víctima. Después se debe aprender a vivir con el objeto de adicción: Internet o el móvil forman parte de la vida moderna y no se pueden suprimir completamente. Se pueden prescribir medicamentos para aliviar las sensaciones de falta o nerviosismo, pero lo esencial del tratamiento reside en un trabajo psicológico de fondo. Es imprescindible seguir una terapia para comprender el origen del comportamiento adictivo y aprender a gestionar las emociones y adaptar el comportamiento hacia el objeto de delito.

- Reconciliarse con la vida: el adicto debe aprender a controlar su vida familiar, social y profesional y salir del aislamiento en que le ha sumido la dependencia. Suele tratarse de un momento difícil porque muchas veces hay que tragarse el orgullo. El apoyo familiar y de los amigos desempeña un papel importante en el proceso de desenganche, ya que permite volver a una vida normal y un equilibrio esencial para el éxito de la terapia.

por mvega

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