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Vencer el estrés

por Redacción enfemenino Publicado en 15 de septiembre de 2009

La vida moderna nos obliga sin cesar a llevar al límite a nuestro organismo y a fomentar nuestras capacidades cerebrales y emocionales. Resultado: reaccionamos mal a estas presiones, que se vuelven fuentes de estrés. Pero depende de nosotros saber controlarlas...

Una reacción fisiológica y psicológica
El estrés es en realidad un “síndrome general propiciado por un periodo de adaptación”. Una alegría intensa, el agotamiento, una contrariedad, un trauma... Todos estos acontecimientos provocan tensiones así como perturbaciones fisiológicas. El estrés resulta entonces de la incapacidad de un individuo a hacer frente a una acumulación de tensiones. A nivel biológico, puede incluso acarrear ciertos males: fatiga, irritabilidad, dolores de cabeza, dolores abdominales, dolores de espalda, insomnio, falta de apetito o bulimia y vulnerabilidad frente a los virus. En el peor de los casos, el riesgo de infarto y de depresión está muy presente.

Nuestros trucos anti-estrés para vivir mejor
El objetivo: cambiar los malos hábitos y reconciliar cuerpo y mente.

• Respetar tu ritmo de sueño
Si oyes la llamada de la almohada, no luches por ver el final de una serie de televisión o para terminar un informe pendiente. Acuéstate pronto, preferentemente a la misma hora y si es necesario levántate más temprano. Y acuérdate de distanciar al menos en una hora la cena de tu sueño. Tu digestión será así mucho mejor.

• Deporte para matar las angustias
La natación, el jogging, el baile o el aerobic en un gimnasio permiten luchar eficazmente contra el estrés. Practicado de dos a tres veces por semana, la actividad física actúa como una válvula de escape, activa la circulación sanguínea, relaja las tensiones musculares y libera la dosis justa de euforizantes necesarios para volver a casa extenuada pero feliz.

• Organízate
Ya sea en la oficina o en casa, en cuanto sientas que la situación se te escapa, haz una planificación y anticípate. Jerarquiza las tareas, de la más urgente a la que puede esperar. ¡E intenta mantenerte firme! Haz las cosas con tiempo y a su hora. Lo que parecía insuperable lo será un poco menos...

• Escapa de tus dependencias
¿Fumas un paquete de cigarrillos al día (o casi) y bebes café más de lo debido? Estos “venenos” dan la impresión de calmar la ansiedad, pero es falso. En realidad, tienen un efecto excitante, generador de angustias. Si no puedes decirles adiós, intenta al menos disminuir las dosis.

• Una alimentación sana a toda costa
El estrés provoca a menudo un hambre canina o una pérdida total de apetito. Comidas calóricas, devoradas rápidamente a cualquier hora... Cambia estos hábitos estableciendo comidas a horas fijas y con calma. Intenta equilibrar tu alimentación, dando prioridad a un buen desayuno, a una comida rica en verduras y a una cena ligera. Y si la angustia aumenta a mitad de tarde, remplaza la barrita de chocolate por una manzana o un yogur. ¡Tus nervios no notarán nada y tu línea tampoco!

• Trabajo y vida privada, el equilibrio justo...
Una vez en tu casa, es importante saber desconectar de tus obligaciones profesionales y viceversa. Porque es bien sabidp: hay un tiempo para cada cosa. Para tener una vida en armonía y que te haga feliz, tienes que saber repartir tu tiempo entre el trabajo y la vida familiar. Si estás concentrada y eres rigurosa en la oficina, aprende a poner fin a tu jornada laboral y disfrutar de los tuyos a continuación.

• Cultiva el desapego
Ya sea en familia, entre amigos o en el trabajo, evita al máximo los conflictos. Para hacerlo, evita los temas crispantes y los debates interminables. Aprende también a dejar atrás ciertos acontecimientos, deja de darle vueltas a las cosas ¡y, sobre todo, desdramatiza! Olvidarte algo de la lista de la compra o llegar un poco tarde a la cita con el médico no es el fin del mundo.

• Una feliz vida amorosa
¡Tu pareja y tu sexualidad lo necesitan! Está comprobado: hacer el amor tiene un efecto relajante en todos los individuos. Por supuesto, cuando se está estresado la libido a menudo está maltrecha. La única solución: tómate tu tiempo para encontrarte con tu chico y concédete un momento de pura felicidad. Verás, después, como te sientes mejor.

• Un espacio para las medicinas alternativas
Otro remedio para calmar el estrés: la homeopatía. Este tratamiento está adaptado a los síntomas siempre y cuando se tenga en cuenta la naturaleza del estrés del paciente. Entre los tratamientos más corrientes, están el Argentum nitricum (para los trastornos digestivos), el Phosphorus (para ponerte las pilas) y el Sepia (para los que siempre quieren más).

• La actitud zen
Yoga, stretching, qi gong... Estos métodos son excelentes para relajar la mente y mejorar la respiración. Al finalizar cada sesión habrás soltados los músculos y una fatiga sana... Nada como eso para calmar los nervios. Igualmente, la sofrología, la reflexología y la acupuntura pueden ayudarte a relajarte.

• Simplemente, cuidarse
Para expulsar las tensiones, opta por sesiones de spa, masajes, paseos por el bosque y, por qué no, viajes de talasoterapia si tu bolsillo te lo permite. Mímate como nunca, y apropiarte de tu imagen, conseguirás estar mejor armada para afrontar a los demás.

• Date un capricho
Un restaurante, un cine, ropa mona... Todos los medios son buenos para subirte la moral y recompensarte si has conseguido gestionar adecuadamente tu tiempo.

• El apoyo psicológico
Y si verdaderamente el estrés se convierte en un infierno, a veces es recomendable ponerse en contacto con un especialista. Algunas terapias cognitivas permiten a las personas estresadas hacer frente a las agresiones, organizar mejor su tiempo y quitarse de encima ciertas obligaciones sin sentirse culpables.

por Redacción enfemenino

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