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¿Por qué siento dolor durante el sexo? Estas son las causas de la dispaurenia

por Redacción enfemenino Creado en 7 de enero de 2020
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La dispaurenia, también conocida como coitalgia, es un trastorno que provoca dolor durante el coito y que puede derivar en escozor, ardor o picor. Esta sintomatología puede llegar a provocar, incluso, cierto temor por las relaciones sexuales. Pero, ¿cuáles son las causas?

La dispaurenia se define como el dolor genital persistente o recurrente que ocurre antes, durante o después de mantener relaciones sexuales. Se trata de un trastorno que puede esta motivado por diversas causas de naturaleza física o psicológica. Las mujeres que padecen dispaurenia experimentan un dolor o molesta en la parte interna de la vagina, en la zona pélvica o en el abdomen. Por su parte, los hombres que la padecen suelen sentir dolor durante la eyaculación, aunque el trastorno puede llegar a afectar al aparato genital –el glande, el prepucio o el escroto– o al aparato urinario –próstata, testículos, uretra o vejiga.

La dispareunia está considerada como uno de los problemas sexuales más frecuentes después de la anorgasmia –dificultad de alcanzar el orgasmo femenino aún después de la estimulación sexual. Aunque los síntomas son claros, en ocasiones la dispaurenia es de difícil diagnóstico debido a la diversificacion de profesionales. En cualquier caso, si experimentas dolor recurrente durante las relaciones sexuales, lo más adecuado es acudir al ginecólogo. Tratarlo y encontrar una solución será muy beneficioso para ti y para tu vida sexual, íntima, emocional y personal.

Video por Patricia Álvarez

Tipos de dispaurenia

A diferencia del vaginismo, una disfunción sexual femenina que provoca la contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico durante la penetración y que provoca que la vagina se cierre parcial o totalmente que aparece en el inicio de la vida sexual, la dispareunia es siempre secundaria. Este trastorno se manifiesta como un dolor intenso y punzante durante la penetración –en ocasiones, incluso con la colocación de un tampón– y puede durar incluso varias horas después del coito. Se distinguen dos tipos en función de la zona o el dolor que se sufre:

  • Dispareunia superficial o introital. Es aquella en la que el dolor se experimenta cuando el pene entra en la vagina.
  • Dispareunia profunda. Es aquella en la que el dolor se experimenta cuando el pene se introduce profundamente hasta el fondo de la vagina, es decir, cuando se acerca al cuello del útero. Hay posturas sexuales que pueden provocar esta molestia en la parte inferior del vientre.

¿Cuáles son las causas?

Los motivos por los que se puede sentir dolor, picor o escozor durante las relaciones sexuales son muy diversos y varían en función del sexo. Si hablamos de causas físicas, en el caso de las mujeres, la dispaurenia suele estar asociada al vaginismo. Las molestias de la dispaurenia pueden producirse también después del parto, es decir, durante el puerperio, el periodo que sigue al alumbramiento y que sirve para que el aparato reproductor de la madre y sus hormonas se recompongan. Los dolores suelen ser más comunes en caso de que se haya practicado una episiotomía.

En el diagnóstico de la dispaurenia también se deben tener en cuenta los factores psicológicos. Y es que se puede experimentar dolor o molestias durante las relaciones sexuales sin tener ningún problema orgánico. En estos casos, se puede deber a que las relaciones sexuales no favorecen el placer o la excitación de la mujer o bien que experimente un temor que le haga contraer los músculos prevaginales de forma involuntaria.

La escasa lubricación, que suele ser una consecuencia de la falta de preliminares, o los bajos niveles de estrógeno pueden influir en la aparición de dispaurenia. Ambos pueden estar también motivados por el consumo de medicamentos que afectan al deseo sexual, la excitación y la lubricación. Es el caso de los antidepresivos, los medicamentos para tratar la presión arterial alta, los sedantes, los antihistamínicos y las píldoras anticonceptivas.

Existen, además, factores de riesgo que pueden favorecer la aparición de dispaurenia, como la mala percepción del propio cuerpo y la baja autoestima; la depresión, la ansiedad o el estrés; la falta de deseo sexual o la tensión negativa con la pareja sexual. Por último, las vivencias de la mujer –traumatismos psicosexuales o educación sexual rígida– desempeñan un papel muy importante en su vida sexual.

Otros trastornos pélvicos, como la endometriosis, la enfermedad inflamatoria pélvica, la anovulación o la hiperprolactinemia, también pueden provocar dolor y molestias durante el coito, así como las infecciones urogenitales, la inflamación del cuello del útero, la endometriosis o la menopausia.

En el caso de los hombres, la causa más común es una infección de la uretra, la próstata, la vejiga o las vesículas seminales. De no ser este el motivo, el dolor puede ser la consecuencia de una curvatura anormal del pene, fimosis o haber estado en contacto con cremas espermicidas.

¿Cómo se diagnostica?

Es muy recomendable acudir al médico o al ginecólogo para que nos diagnostique correctamente. Tras un profundo examen se podrá aplicar el tratamiento que se requiera en función de la causa que motive la dispaurenia. Para determinarla, el especialista deberá saber cuándo comenzó el dolor, dónde se localiza con exactitud, si sucede en todas las posiciones y si ocurre con todas las parejas sexuales. También será necesario que conozca tus antecedentes sexuales, tu historial quirúrgico y la experiencia previa en partos si los hubiera.

Además puede ser necesario que te realice un examen pélvico con el que determinar posibles irritaciones, infecciones o patologías anatómicas. Esta prueba también es útil para identificar el centro del dolor y comprobar si se agudiza con la presión. En algunos casos, el médico solicitará una ecografía pélvica.

Los posibles tratamientos de la dispaurenia

Si la causa de la dispaurenia es una infección, para solucionarla será suficiente la prescripción de un medicamento que acabe con el problema. Por otro lado, si los dolores y molestias son una consecuencia de la menopausia o posmenopausia, la solución pueden ser los estrógenos tópicos que mejoren la lubricación y que se aplican directamente sobre la vagina. Además, las terapias de desensibilización y la realización de ejercicios de relajación vaginal pueden ser de gran ayuda para tratar la dispaurenia.

Por lo contrario, si la causa es de naturaleza psicológica, se nos propondrá una terapia cognitiva y del comportamiento para recuperar la confianza en nosotras mismas y volver a descubrir, o descubrir por primera vez, la sexualidad. La participación puntual de la pareja –si la hubiera– en la terapia puede ser de gran utilidad, así como la terapia conjunta, sobre todo si hay entre ambos falta de comunicación, respeto o confianza.

Algunos consejos para tratar este trastorno

Hacer algunos cambios en la rutina sexual y tratar el problema con naturalidad puede ser muy beneficios para ti, para tu pareja y para la relación. Es fundamental que te relajes y evites la angustia. Esto te ayudará a encontrar la mejor solución para acabar con la dispaurenia. Recuerda, sin embargo, que nunca debes forzarte a mantener relaciones sexuales si no te apetece o temes el dolor. Deberás esperar a estar preparada y hacerlo con una pareja sexual con la que sientas confianza.

Procura cambiar de posiciones sexuales durante la penetración para averiguar en qué posturas te sientes más cómoda y con cuáles consigues reducir el dolor. Esto te ayudará a acotar el problema. Por otro lado, la comunicación con tu pareja es fundamental. No dudes en expresar lo que es placentero y lo que no y llegad siempre a un acuerdo durante el coito. Si te ayuda, puedes recurrir a lubricantes que hagan la penetración más cómoda.

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