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El ABC del cáncer de mama: todos los datos que necesitas conocer

Publicado por Redacción enfemenino
Publicado en 9 de octubre de 2016

¿Te has preguntado alguna vez cómo se origina el cáncer de mama? ¿O por qué algunas células acaban actuando contra el propio cuerpo?¿O cómo se puede tratar? Resolvemos todas tus dudas.

Nuestro organismo está constituido por células, que se dividen de forma regular con el fin de reemplazar a las ya envejecidas o muertas; y mantener así la integridad y el correcto funcionamiento de los distintos órganos. Este proceso está regulado por una serie de mecanismos que indican a la célula cuándo comenzar a dividirse y cuándo permanecer estable. Cuando estos mecanismos se alteran, ésta y sus descendientes inician una división incontrolada que, con el tiempo, dará lugar a un tumor o nódulo. Si estas células, además de crecer sin control, adquieren la facultad de invadir tejidos y órganos de alrededor (infiltración) y de trasladarse y proliferar en otras partes del organismo (metástasis) hablamos entonces de cáncer.

El cáncer de mama en particular afecta en España a 1 de cada 8 mujeres según el último estudio de AECC, y por ello es necesario que tomemos conciencia de la importancia de la prevención, de la investigación y de la detección precoz Ésta puede suponer coger a tiempo la enfermedad y salvar la vida de la persona que la padezca. Hay cientos de campañas que intentan no sólo concienciar a la gente, sino aceptar el cáncer de mama y las repercusiones que éste tiene en la mujer y su entorno.

¿Cómo se desarrolla el cáncer de mama?

El cáncer de mama es el tumor maligno que se origina en el tejido de la glándula mamaria. Cuando las células tumorales proceden del tejido glandular de la mama y tienen capacidad de invadir los tejidos sanos de alrededor y de alcanzar órganos alejados e implantarse en ellos, hablamos de cáncer de mama.

  • Crecimiento local: el cáncer de mama crece por invasión directa, infiltrando estructuras diferentes de la mama de donde se ha originado inicialmente. Llega así a estructuras vecinas como la pared torácica (músculos y huesos) y la piel.
  • Diseminación linfática: la red de vasos linfáticos que posee la mama permite que el drenaje de la linfa se efectúe a varios grupos ganglionares. Los ganglios situados en la axila (axilares) son los más frecuentemente afectados, seguidos de los situados en la arteria mamaria interna (zona central del tórax) y los ganglios supraclaviculares (encima de la clavícula).
  • Diseminación hematógena: se realiza a través de los vasos sanguíneos, preferentemente hacia huesos, pulmón, hígado y piel.


​El cáncer de mama es el segundo tumor maligno más frecuente en mujeres, por detrás de los cánceres de piel. Pero el cáncer de mama no es una enfermedad exclusiva de mujeres. Aunque en un porcentaje muy pequeño (representa menos de un 1% de todos los cánceres de mama) , los hombres también pueden padecerlo.

¿Qué incidencia tiene?

Considerando los dos sexos, es el segundo en frecuencia en el mundo después del cáncer de pulmón. La incidencia en España es menor que la de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido o Francia, pero aun así se diagnostican unos 26.000 casos nuevos al año, lo que representa casi el 30% de todos los tumores del sexo femenino en nuestro país. La mayoría de los casos se diagnostican entre los 35 y los 80 años, con un máximo entre los 45 y los 65.

Tanto el número de casos como las tasas de incidencia aumentan lentamente en España y en el mundo, probablemente debido al envejecimiento de la población y a un diagnóstico cada vez más precoz. El aumento de la incidencia (número de casos nuevos que se diagnostican en un periodo determinado de tiempo) se estima en un 1-2% anual.

Factores de riesgo

El ser mujer es el factor de riesgo más importante. Las mujeres tienen una glándula mamaria más desarrollada que los hombres, pero lo importante es que las células de esta glándula están sometidas al estímulo constante de los factores de crecimiento hormonales, los estrógenos y la progesterona.

El riesgo de padecer este tipo de cáncer aumenta con la edad. Alrededor del 18% de los cánceres de mama se diagnostican en la década de los 40 y el 77% por encima de los 50 años. Por encima de los 75 años el riesgo disminuye. La raza también parece influir en el desarrollo del cáncer: las mujeres blancas son las que tienen un riesgo más elevado de padecer cáncer de mama, mientras que las asiáticas y las africanas son las que tienen menor riesgo. Las razones verdaderas son desconocidas todavía, y hasta ahora se considera que la relación con el estilo de vida es la razón más importante.

¿Cómo prevenir el cáncer de mama?

La mejor forma de adelantarse al cáncer de mama es a través de la autoexploración mamaria. A partir de los 20 años, conviene revisarse las mamas una vez al mes, preferiblemente en el quinto día de menstruación. También es de vital importancia realizarse una mamografía cada dos años a partir de los 40, y cada año al llegar a los 50.

​Para la población sin factores de riesgo añadidos, la posibilidad de padecer cáncer de mama también puede reducirse cambiando algunos hábitos como mantener el peso adecuado, practicar ejercicio físico regularmente, seguir una dieta equilibrada y evitar el alcohol y el tabaco. ¡Se trata de llevar una vida más saludable!

Igualmente, se ha demostrado que las mujeres que han dado lactancia materna entre 6 y 24 meses pueden reducir el riesgo de padecer cáncer de mama entre un 11 y un 25%. Por otra parte, es importante que las mujeres que presenten antecedentes familiares de cáncer de mama acudan al médico con más frecuencia y se hagan revisiones periódicas.

El diagnóstico precoz es esencial

¿Por qué es necesario el diagnóstico precoz? Las posibilidades de curación de los cánceres de mama que se detectan en su etapa inicial (in situ) son prácticamente del 100%. Se ha podido demostrar que, gracias a la realización de campañas de diagnóstico precoz de cáncer de mama, la mortalidad por esta enfermedad ha disminuido de una forma significativa, al menos cuando se realiza en la edad de mayor incidencia (por encima de los 50 años).

¿Cuáles son las pruebas de diagnóstico? La técnica utilizada y mundialmente aceptada es la mamografía , que consiste en una radiografía de las mamas capaz de detectar lesiones en estadios muy incipientes de la enfermedad. La mamografía permite detectar lesiones en la mama hasta dos años antes de que sean palpables y cuando aún no han invadido en profundidad ni se han diseminado a los ganglios ni a otros órganos. Cuando el tumor se detecta en estas etapas precoces es posible aplicar tratamientos menos agresivos, que dejan menos secuelas físicas y psicológicas en la mujer. La dosis de radiación empleada en la mamografía es mínima, por lo que resulta inofensiva.

Otro método complementario a la mamografía es la autoexploración de las mamas, realizada periódicamente por el médico o por la propia mujer. Sin embargo, este método no permite diagnosticar tumores pequeños. Se estima que la mamografía permite detectar el 90% de los tumores y el examen físico, solamente un 50%. Con todo, aunque la fiabilidad de la autoexploración sea más baja, es igual de necesaria como medida de prevención, y conviene acudir al médico en caso de que con ella se detecte cualquier mínima alteración.

Tratamiento del cáncer de mama

El tratamiento del cáncer de mama, como ocurre en la mayoría de los tumores, es multidisciplinar. Distintas especialidades trabajan juntas para combinar terapias y ofrecer al paciente las mayores posibilidades de curación. Los tratamientos más frecuentemente empleados en el cáncer de mama son la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y la hormonoterapia. El tratamiento puede ser:

  • Tratamiento Local: se refiere al tratamiento dirigido al tumor en su lugar de origen o en alguna localización determinada. La cirugía y la radioterapia son ejemplos de ello.
  • Tratamiento Sistémico: se refiere al tratamiento que afecta a todo el organismo. La quimioterapia y la hormonoterapia son tratamientos sistémicos.
  • Tratamiento Adyuvante: se llama así al tratamiento sistémico administrado tras un tratamiento local sin que exista evidencia de enfermedad. El objetivo de este tratamiento es destruir células tumorales que estén dispersas por el organismo.
  • Tratamiento Neoadyuvante: consiste en administrar un tratamiento sistémico antes de un tratamiento local, con el objetivo de reducir el tamaño del tumor antes de la cirugía.

Además, conviene que la paciente reciba ayuda psicológica por parte de un profesional especializado, y que cuente con todo el apoyo posible de su familia y conocidos. Mantener una actitud positiva es esencial.

Tratamiento quirúrgico del cáncer de mama

En fases más avanzadas, el tipo de cirugía dependerá del tamaño, la localización y la extensión del tumor.

  • Cuando se extirpa sólo el tumor se llama tumorectomía.
  • Cuando lo que se extirpa es el cuadrante donde se localiza el tumor, hablamos de cuadrantectomía.
  • Cuando se extirpa la mama entera, se denomina mastectomía.

1. Cirugía conservadora.
Este tipo de intervención consiste en la extirpación del tumor con un margen de tejido sano, más o menos amplio, y los ganglios axilares, manteniendo intacto el resto de la mama. Puede ser una tumorectomía (extirpación del tumor y un margen de tejido sano), o una cuadrantectomía (extirpación de un cuadrante de tejido mamario en el que se incluye el tumor). La cirugía conservadora siempre se ha de complementar con un tratamiento de radioterapia, con el objetivo de destruir las células tumorales que puedan quedar en la mama. La realización de la cirugía conservadora depende de una serie de factores como la localización del tumor, el tamaño de las mamas, la estética tras la intervención, etc. El cirujano, junto con el paciente, valorará esta posibilidad. La tendencia actual es que cada vez se emplee más la cirugía conservadora para el tratamiento del cáncer de mama.

2. Mastectomía
Consiste en la extirpación de toda la mama. Puede ser de dos tipos:
- Mastectomía radical modificada: Es la más utilizada. En ella se extirpan la mama y los ganglios axilares.
- Mastectomía radical (también denominada mastectomía tipo Halsted): consiste en la extirpación de la mama, de los músculos pectorales y de los ganglios axilares. Esta técnica se utilizaba mucho en el pasado, pero no en la actualidad.

3. Linfadenectomía axilar
Sea cual sea el tipo de intervención, debe realizarse la extirpación de los ganglios axilares (linfadenectomía axilar).
El paquete ganglionar axilar es grande. Dependiendo de la accesibilidad, se suelen extirpar entre 10 y 40 ganglios linfáticos. Es preciso conocer si el tumor se ha diseminado a los mismos o no, ya que el plan terapéutico posterior variará en función de ello. Así pues, la linfadenectomía axilar es un procedimiento diagnóstico.

4. Ganglio centinela (GC) en el cáncer de mama.
Es una técnica que puede ser empleada en casos muy concretos, cuyo objetivo es identificar el ganglio axilar sobre el que, en primer lugar, drena el tumor de la mama (ganglio centinela). Si este ganglio está afectado por el mismo, es necesario realizar un estudio del resto de los ganglios de la axila. Si no está afectado, se puede plantear la posibilidad de no realizar un vaciamiento axilar.

La base de esta exploración es la siguiente:

  • Si el GC es negativo (sin invasión tumoral) el resto de la cadena también lo será, con las implicaciones pronósticas y terapéuticas que ello conlleva.
  • Si el GC es positivo, el resto de la cadena puede o no serlo, pero se debe proceder a la linfadenectomía de la zona y a las actuaciones terapéuticas adicionales que procedan.

El índice de concordancia entre el estado real de la axila y la del ganglio centinela se sitúa en torno al 97%. Sin embargo, uno de los temas que preocupa en la utilización de esta técnica es la existencia de falsos negativos (dar un resultado negativo cuando en realidad hay afectación axilar), cuya cifra en los grupos con experiencia es inferior al 5%.Cuando el cirujano te recomiende alguna de estas técnicas, seguramente te explicará con profundidad los detalles de las mismas. Este es un buen momento para realizar preguntas y expresar todas tus dudas. Disponer de la suficiente información evita la aparición de temores infundados.

¿Qué efectos secundarios produce el tratamiento del cáncer de mama?

La cirugía de la mama, como ocurre en la mayoría de las intervenciones quirúrgicas, no está exenta de complicaciones y de efectos adversos, los cuales pueden presentarse con mayor o menor frecuencia tras la intervención:

  • Dolor: en el despertar de la anestesia, es normal que se sienta dolor en la zona de la intervención. Generalmente, el cirujano deja pautados fármacos que te aliviarán. Si el dolor no cede, es importante que lo comentes con el personal de enfermería o con el médico. El dolor, en este caso, no indica problemas de recuperación sino simplemente que hay una herida.
  • Cicatrización: evidentemente, tras la cirugía aparece una cicatriz que será diferente en función del tipo de intervención realizada. Esta cicatriz requerirá los mismos cuidados que cualquier otra. Mientras no se hayan retirado los puntos, el cuidado y la limpieza de la cicatriz correrán a cargo del personal sanitario del hospital o del centro de salud. Una vez retirados los mismos, es importante mantener una higiene similar a la del resto del cuerpo: lavado con agua y jabón.
  • Alteraciones sensitivas locales: uno de los síntomas más frecuentes tras la intervención es la disminución de sensibilidad o acorchamiento de la zona de la intervención. Esta pérdida de sensibilidad mejorará con el tiempo y suele desaparecer, aproximadamente, un año después de la cirugía.
  • Seroma: aunque no es frecuente, en algunos casos puede aparecer una acumulación de líquidos en la zona de la cicatriz. Esta acumulación se denomina seroma, es relativamente blanda a la palpación y ligeramente molesta. Es necesario drenarla cada cierto tiempo para retirar el líquido acumulado y mejorar los síntomas. Suele desaparecer unos meses después de la cirugía sin dejar secuelas.
  • Linfedema: el problema más importante y a tener en cuenta, a pesar de que no aparece en todos los casos, es el derivado de la extirpación de los ganglios linfáticos de la axila. De forma resumida, sería la hinchazón del brazo de la zona que ha sufrido la intervención quirúrgica en la mama y axila. La incidencia es del 10 y 30% de los casos.
  • Limitación de la movilidad del hombro: otros problemas potenciales son la limitación en el movimiento del brazo y hombro de la zona afectada.
  • Alteraciones en la piel: los pacientes oncológicos sufren distintos problemas dermatológicos, especialmente cuando se someten a los tratamientos. Pueden sufrir dolor, escozor, heridas, erupciones y caída del cabello.

El cáncer de mama es el cáncer más frecuente entre la población femenina, pero por suerte, también es uno de los que más rápido se detectan, y cuando se hace a tiempo, las esperanzas de curación superan el 95%. Además, los tratamientos mejoran cada día. ¡Y es que nada puede parar a las mujeres!

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