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El ABC del cáncer de mama: todos los datos

Publicado por Redacción enfemenino
Publicado en 7 de octubre de 2015

Te has preguntado alguna vez ¿cómo se origina el cáncer de mama? ¿Por qué algunas células acaban actuando contra el propio cuerpo?

Nuestro organismo está constituido por un conjunto de órganos, que a su vez están formados por células, que se dividen de forma regular con el fin de reemplazar a las ya envejecidas o muertas; y mantener así la integridad y el correcto funcionamiento de los distintos órganos. Este proceso está regulado por una serie de mecanismos que indican a la célula cuándo comenzar a dividirse y cuándo permanecer estable. Cuando estos mecanismos se alteran en una célula, ésta y sus descendientes inician una división incontrolada que, con el tiempo, dará lugar a un tumor o nódulo. Si estas células, además de crecer sin control, adquieren la facultad de invadir tejidos y órganos de alrededor (infiltración) y de trasladarse y proliferar en otras partes del organismo (metástasis) se denomina tumor maligno, que es a lo que llamamos cáncer.

El cáncer está cada día más incluido en la sociedad, pero aún es imporante concienciar a la gente. Una detección precoz puede suponer coger a tiempo la enfermedad y salvar la vida de la persona que la padezca. Hay cientos de campañas que intentan no sólo concienciar a la gente, sino aceptar el cáncer de mama y las repercusiones que éste tiene en la mujer y su entorno.

Desarrollo del cáncer de mama

El cáncer de mama es el tumor maligno que se origina en el tejido de la glándula mamaria.Cuando las células tumorales proceden del tejido glandular de la mama y tienen capacidad de invadir los tejidos sanos de alrededor y de alcanzar órganos alejados e implantarse en ellos, hablamos de cáncer de mama.

  • Crecimiento local: el cáncer de mama crece por invasión directa, infiltrando estructuras diferentes de la mama de donde se ha originado inicialmente. Llega así a estructuras vecinas como la pared torácica (músculos y huesos) y la piel.
  • Diseminación linfática: la red de vasos linfáticos que posee la mama permite que el drenaje de la linfa se efectúe a varios grupos ganglionares. Los ganglios situados en la axila (axilares) son los más frecuentemente afectados, seguidos de los situados en la arteria mamaria interna (zona central del tórax) y los ganglios supraclaviculares (encima de la clavícula).
  • Diseminación hematógena: se realiza a través de los vasos sanguíneos, preferentemente hacia huesos, pulmón, hígado y piel.

El cáncer de mama es el segundo tumor maligno más frecuente en mujeres, por detrás de los cánceres de piel. Pero el cáncer de mama no es una enfermedad exclusiva de mujeres, aunque en un porcentaje muy pequeño (representa menos de un 1% de todos los cánceres de mama) , los hombres también pueden padecerlo.

Incidencia del cáncer de mama

Considerando los dos sexos, es el segundo en frecuencia en el mundo después del cáncer de pulmón.
En España se diagnostican unos 22.000 casos al año, lo que representa casi el 30% de todos los tumores del sexo femenino en nuestro país. La mayoría de los casos se diagnostican entre los 35 y los 80 años, con un máximo entre los 45 y los 65. No obstante, no disponemos de un sistema nacional de registro de tumores para conocer las cifras exactas.

Tanto el número de casos como las tasas de incidencia aumentan lentamente en España y en el mundo, probablemente debido al envejecimiento de la población y a un diagnóstico cada vez más precoz. El aumento de la incidencia (número de casos nuevos que se diagnostican en un periodo determinado de tiempo) se estima en un 1-2% anual.

Prevenir el cáncer de mama

Para la población sin factores de riesgo añadidos, la posibilidad de padecer cáncer de mama puede reducirse cambiando algunos factores: llevar una vida saludable,practicar ejercicio físico regularmente, seguir una dieta equilibrada y evitar el alcohol y el tabaco.

Igualmente, se ha demostrado que las mujeres que han dado lactancia materna entre 6 y 24 meses, pueden reducir el riesgo de padecer cáncer de mama entre un 11 y un 25%.
Por tanto, cada mujer puede reducir el riesgo de tener cáncer de mama realizando pequeños cambios en su estilo de vida. Así, se ha demostrado que tras la menopausia, la prevención de la obesidad con una dieta adecuada y con ejercicio diario disminuye el riesgo de padecer cáncer de mama.

Además, se ha demostrado mediante estudios epidemiológicos a gran escala que el uso de tratamientos hormonales sustitutivos durante la menopausia se asocia a un incremento del riesgo. El descenso de número de mujeres que recibían este tipo de tratamientos sustitutivos ha coincidido con una bajada proporcional en el número de nuevas afectadas por cáncer de mama. Por tanto: evita el tratamiento hormonal sustitutivo tras la menopausia.

Para las enfermedades mamarias premalignas se ha mostrado útil el tratamiento con antiestrógenos (quimioprevención) para prevenir el desarrollo de cáncer de mama. Si existe una historia familiar de cáncer de mama es conveniente pedir consejo genético en una unidad especializado.

En mujeres con riesgo muy elevado cabe plantearse la mastectomía profiláctica o la quimioprevención. Es lo que han hecho, por ejemplo, Angelina Jolie o la cantante Anastacia. La primera al tener un historial familiar de alto riesgo, y la segunda, al reproducírsele de nuevo el cáncer de mama.

El diagnóstico precoz es esencial

¿Por qué es necesario el diagnóstico precoz?Las posibilidades de curación de los cánceres de mama que se detectan en su etapa inicial (in situ) son prácticamente del 100%.

Se ha podido demostrar que, gracias a la realización de campañas de diagnóstico precoz de cáncer de mama, la mortalidad por esta enfermedad ha disminuido de una forma significativa, al menos cuando se realiza en la edad de mayor incidencia (por encima de los 50 años).
Pruebas de diagnóstico precozLa técnica utilizada y mundialmente aceptada es la mamografía , que consiste en una radiografía de las mamas capaz de detectar lesiones en estadios muy incipientes de la enfermedad.

  • La mamografía permite detectar lesiones en la mama hasta dos años antes de que sean palpables y cuando aún no han invadido en profundidad ni se han diseminado a los ganglios ni a otros órganos.
  • Cuando el tumor se detecta en estas etapas precoces es posible aplicar tratamientos menos agresivos, que dejan menos secuelas físicas y psicológicas en la mujer.
    La dosis de radiación empleada en la mamografía es mínima, por lo que resulta inofensiva.

Otros métodos complementarios a la mamografía son la autoexploración de las mamas, realizada periódicamente por el médico o por la propia mujer. Sin embargo, este método no permite diagnosticar tumores pequeños, que sí serían diagnosticados con una mamografía. Se estima que la mamografía permite detectar el 90% de los tumores y el examen físico, solamente un 50%. No se recomienda la realización de autoexploración de las mamas como único método de diagnóstico precoz, debido a su baja fiabilidad.

Campañas de screening
En la actualidad se llevan a cabo programas de cribado de cáncer de mama dirigidos a las mujeres de mayor riesgo, cuya edad está comprendida entre los 50 y los 65 años, mediante la realización de mamografías cada 1-2 años. Recientemente, se esta incorporando a los programas de screening las mujeres en edades entre 45-49 años y 65-69 años. No han demostrado un beneficio las campañas de diagnóstico precoz por encima de los 69 años.

Tratamiento del cáncer de mama

Una vez que se ha confirmado el diagnóstico de cáncer de mama y se han realizado las pruebas necesarias para conocer en qué fase está la enfermedad, se debe determinar cuál es el tratamiento más adecuado para ti. El tratamiento del cáncer de mama, como ocurre en la mayoría de los tumores, es multidisciplinar. Distintas especialidades trabajan juntas para combinar terapias y ofrecer al paciente las mayores posibilidades de curación.

Los tratamientos más frecuentemente empleados en el cáncer de mama son la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y la hormonoterapia.
El tratamiento puede ser:

  • Tratamiento Local: se refiere al tratamiento dirigido al tumor en su lugar de origen o en alguna localización determinada. La cirugía y la radioterapia son ejemplos de ello.
  • Tratamiento Sistémico: se refiere al tratamiento que afecta a todo el organismo. La quimioterapia y la hormonoterapia son tratamientos sistémicos.
  • Tratamiento Adyuvante: se llama así al tratamiento sistémico administrado tras un tratamiento local sin que exista evidencia de enfermedad. El objetivo de este tratamiento es destruir células tumorales que estén dispersas por el organismo.
  • Tratamiento Neoadyuvante: consiste en administrar un tratamiento sistémico antes de un tratamiento local, con el objetivo de reducir el tamaño del tumor antes de la cirugía.

Además, conviene que la paciente reciba ayuda psicológica por parte de un profesional especializado. Lee aquí la entrevista con Noelia Palacio, psicooncóloga experta en cáncer de mama.

Tratamiento quirúrgico del cáncer de mama

Tipos de cirugía para el cáncer de mama:El tipo de cirugía dependerá del tamaño, la localización y la extensión del tumor.

  • Cuando se extirpa sólo el tumor se llama tumorectomía.
  • Cuando lo que se extirpa es el cuadrante donde se localiza el tumor, hablamos de cuadrantectomía.
  • Cuando se extirpa la mama entera, se denomina mastectomía.

Técnicas quirúrgicas:

1. Cirugía conservadora.
Este tipo de intervención consiste en la extirpación del tumor con un margen de tejido sano, más o menos amplio, y los ganglios axilares, manteniendo intacto el resto de la mama. Puede ser una tumorectomía (extirpación del tumor y un margen de tejido sano), o una cuadrantectomía (extirpación de un cuadrante de tejido mamario en el que se incluye el tumor).

La cirugía conservadora siempre se ha de complementar con un tratamiento de radioterapia, con el objetivo de destruir las células tumorales que puedan quedar en la mama. En caso de que la paciente necesite tratamiento adyuvante con quimioterapia, puede ser necesario aplazar la radioterapia. La realización de la cirugía conservadora depende de una serie de factores como la localización del tumor, el tamaño de las mamas, la estética tras la intervención, etc. El cirujano, junto con el paciente, valorará esta posibilidad. La tendencia actual es que cada vez se emplee más la cirugía conservadora para el tratamiento del cáncer de mama.

2. Mastectomía
Consiste en la extirpación de toda la mama. Puede ser de dos tipos:
- Mastectomía radical modificada: Es la más utilizada. En ella se extirpan la mama y los ganglios axilares.
- Mastectomía radical (también denominada mastectomía tipo Halsted): consiste en la extirpación de la mama, de los músculos pectorales y de los ganglios axilares. Esta técnica se utilizaba mucho en el pasado, pero no en el momento actual. Los efectos secundarios de alteración de la imagen corporal, alteraciones en la movilidad del miembro superior, edema ... Son muy frecuentes. Existe la posibilidad de que sea necesario un tratamiento con radioterapia tras la mastectomía, aunque esto ocurre en un porcentaje bajo de pacientes.

3. Linfadenectomía axilar
Sea cual sea el tipo de intervención, debe realizarse la extirpación de los ganglios axilares (linfadenectomía axilar).
El paquete ganglionar axilar es grande. Dependiendo de la accesibilidad se suelen extirpar entre 10 y 40 ganglios linfáticos. Es preciso conocer si el tumor se ha diseminado a los mismos o no, ya que el plan terapéutico posterior variará en función de ello. Así pues la linfadenectomía axilar es un procedimiento diagnóstico.

4. Ganglio centinela (GC) en el cáncer de mama.
Es una técnica que puede ser empleada en casos muy concretos, cuyo objetivo es identificar el ganglio axilar sobre el que, en primer lugar, drena el tumor de la mama. Si este ganglio está afectado por el mismo, es necesario realizar un estudio del resto de los ganglios de la axila. Si no está afectado, se puede plantear la posibilidad de no realizar un vaciamiento axilar. De esta manera, en los casos en que no se realice vaciamiento axilar, el riesgo de efectos secundarios derivados de la extracción de ganglios linfáticos es mínimo. La importancia de la técnica, por tanto, es doble:

  • Evitar la linfadenectomía completa de la cadena afectada (sólo en los casos en los que el GC es negativo para células neoplásicas).
  • Realizar una mejor estadificación ganglionar (segundo factor del sistema de estadificación TNM), puesto que se estudia en profundidad a aquel ganglio con una máxima probabilidad de invasión tumoral (el ganglio centinela.

La base de esta exploración es la siguiente:

  • Si el GC es negativo (sin invasión tumoral) el resto de la cadena también lo será, con las implicaciones pronósticas y terapéuticas que ello conlleva.
  • Si el GC es positivo, el resto de la cadena puede o no serlo, pero se debe proceder a la linfadenectomía de la zona y a las actuaciones terapéuticas adicionales que procedan.

El índice de concordancia entre el estado real de la axila y la del ganglio centinela se sitúa en torno al 97%. Sin embargo, uno de los temas que preocupa en la utilización de esta técnica es la existencia de falsos negativos (dar un resultado negativo cuando en realidad hay afectación axilar), cuya cifra en los grupos con experiencia es inferior al 5%.

Cuando el cirujano te recomiende alguna de estas técnicas, seguramente te explicará con profundidad los detalles de las mismas. Este es un buen momento para realizar preguntas y expresar todas tus dudas. Disponer de la suficiente información evita la aparición de temores infundados.

Efectos secundarios del tratamiento del cáncer de mama

La cirugía de la mama, como ocurre en la mayoría de las intervenciones quirúrgicas, no está exenta de complicaciones y de efectos adversos, los cuales pueden presentarse con mayor o menor frecuencia tras la intervención:

> Dolor: en el despertar de la anestesia, es normal que se sienta dolor en la zona de la intervención. Generalmente, el cirujano deja pautados fármacos que te aliviarán. Si el dolor no cede, es importante que lo comentes con el personal de enfermería o con el médico. El dolor, en este caso, no indica problemas de recuperación sino simplemente que hay una herida.

> Cicatrización: evidentemente, tras la cirugía aparece una cicatriz que será diferente en función del tipo de intervención realizada. Esta cicatriz requerirá los mismos cuidados que cualquier otra. Mientras no se hayan retirado los puntos, el cuidado y la limpieza de la cicatriz correrán a cargo del personal sanitario del hospital o del centro de salud. Una vez retirados los mismos, es importante mantener una higiene similar a la del resto del cuerpo: lavado con agua y jabón.

> Alteraciones sensitivas locales: uno de los síntomas más frecuentes tras la intervención es la disminución de sensibilidad o acorchamiento de la zona de la intervención. Esta pérdida de sensibilidad mejorará con el tiempo y suele desaparecer, aproximadamente, un año después de la cirugía.

> Seroma: aunque no es frecuente, en algunos casos puede aparecer una acumulación de líquidos en la zona de la cicatriz. Esta acumulación se denomina seroma, es relativamente blanda a la palpación y ligeramente molesta. Es necesario drenarla cada cierto tiempo para retirar el líquido acumulado y mejorar los síntomas. Suele desaparecer unos meses después de la cirugía sin dejar secuelas.

> Linfedema: el problema más importante y a tener en cuenta, a pesar de que no aparece en todos los casos, es el derivado de la extirpación de los ganglios linfáticos de la axila. De forma resumida, sería la hinchazón del brazo de la zona que ha sufrido la intervención quirúrgica en la mama y axila. La incidencia es del 10 y 30% de los casos.

> Limitación de la movilidad del hombro: otros problemas potenciales son la limitación en el movimiento del brazo y hombro de la zona afectada.

> Alteraciones en la piel: los pacientes oncológicos sufren distintos problemas dermatológicos, especialmente cuando se someten a los tratamientos. Pueden sufrir dolor, escozor, heridas, erupciones y caída del cabello. Lee aquí la entrevista con la Dra. Mayte Truchuelo sobre el cuidado de la piel en el paciente oncológico.

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