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Cómo amar y seguir amando sin endurecer tus sentimientos por el dolor

por Elvira Sáez Creado en 9 de octubre de 2019
Cómo amar y seguir amando sin endurecer tus sentimientos por el dolor© Unsplash

Nos enseñan a hacernos fuertes e ir endureciendo nuestro corazón, cuando debe ser como una gelatina: dulce, cálido y lleno de amor, y sólido cuando requerimos fuerza interna.

Artículo elaborado por J'euphoria by Laura Zuluaga

Quiero contarles que soy una amante de todos los dichos de las abuelas, mamás, tías, papás, o simplemente cualquier frase que lleva siendo transmitida de generación en generación, debido a que detrás de cada una de ellas se encuentra una inmensa verdad universal. Cada frase ha sido dicha por tantas personas y con tanto amor para transmitirnos un conocimiento ancestral, que muchas veces simplemente nos quedamos en lo literal o la queja de la cantaleta, cuando en realidad deberíamos tomarnos una pausa y reflexionar acerca de lo que realmente nos quieren transmitir al decirnos esto.

Video por Patricia Álvarez


Estoy segura de que en algún momento de tu vida, si es que no han sido varios, posiblemente tu mamá, tía o amiga te ha dicho algo similar a tranquila, “lo que no te mata te hace más fuerte”. Pues claro, hemos nacido en una generación donde la mujer ya no quiere ser vista como el sexo débil, quiere ser fuerte, y esta frase, viene como un impulso y aliento para decirnos que todo va a salir bien y que de esa situación vas a salir fortalecida. Y sí, la frase solo dice eso, que vas y vamos a salir fortalecidas de eventos que por muy dolorosos que sean nos traen un gran aprendizaje y gracias a la integración misma de ese aprendizaje es que vamos a afrontarnos al mundo con una nueva cara y una visión completamente diferente.


El error en mi opinión es cuando comenzamos a ver este fortalecimiento como una manera de volvernos frías, cuando endurecemos nuestro corazón y comenzamos a cerrarnos por miedo de que alguien más nos pueda herir. No es en vano que se diga que nunca se ama como el primer amor, que cuando un corazón ya ha sentido dolor, quedan cicatrices que son imposibles de borrar. Pues déjame decirte, que no estoy de acuerdo ni en lo más mínimo con ninguna de estas afirmaciones.

Creo firmemente que somos capaces de amar con todo nuestro corazón cuantas veces nos lo propongamos. O que lo diga una madre, que dice que siempre hay suficiente amor para cada uno de los hijos, que no es que el amor se divida al tener uno más, sino por el contrario, como si el amor se duplicara. En este momento no soy madre aún y por esa misma razón no indagaré mucho más en el amor hacia los hijos, pues creo firmemente que esta es una experiencia que hay que vivirla para poder hablar al respecto y sin duda alguna espero experimentarla cuando llegue el momento adecuado.

Por ahora, volviendo al tema del amor, soy consciente que todos hemos tenido experiencias muy diferentes, y muchas vienen desde la casa, desde esa tristeza de un padre o madre ausente, desde tu amiga que se mudó de ciudad cuando eran pequeñas, de ese niño que tu querías que te hablara y nunca lo hizo, desde ese abuelito o abuelita que perdiste en un momento de tu vida, y la lista puede continuar, pues experiencias dolorosas las hay de todos los estilos, como personas en el mundo. Pues, cada uno de nosotros somos un mundo aparte, percibimos diferente, pues tenemos ojos distintos, lo que hace que para lo que una persona no duela, para otra, puede llevarla a una depresión.

La confianza en uno mismo es clave para seguir amando a pesar de haber sufrido


Entonces, la gran pregunta es, ¿cómo después de vivir una o varias experiencias dolorosas, decepciones amorosas o peleas entre amigos podemos volver a abrir nuestro corazón para dejar que nuevas personas entren? Pues quiero decirte que lo logras simplemente confiando cada día más en ti: en tu intuición, en tus habilidades y claramente en tu corazón.

Confiando en que tu corazón con los años no se va a endurecer, que va a estar ahí latiendo sano y fuerte para brindarte la felicidad de hacer nuevos amigos en lugares que nunca imaginaste, en construir relaciones de hermandad que en un momento no creías posible, y en amar y enamorarte perdidamente. Al confiar en tu corazón, este no se endurece, simplemente aprende a comportarse como una gelatina; se vuelve dulce, cálido y suave cuando te encuentras delante de personas que merecen recibir tu cariño y amor, y no tarde ni tres segundos, en endurecerse un poco y enfriarse cuando una situación externa requiere de tu fortaleza interna.


Así es como logramos abrirnos a personas nuevas con solo suavizar nuestro corazón, con aprender en que mostrarnos como somos no es una debilidad, que amar con todas las fuerzas de nuestra alma es una de las mejores cualidades que una mujer puede tener, que sentir tu corazón latir fuertemente cuando alguien que amas te escribe es de los sentimientos más bonitos que se pueden experimentar.

Claro, todo esto es hermoso cuando es recíproco, ahí es donde viene la sabiduría de tu corazón de identificar cuando una relación te causa daño en vez de felicidad y tranquilidad, cuando eres tú la que más está dando y no estás recibiendo. Y no tiene nada de malo dar, porque en dar se experimentan sensaciones y emociones bellísimas, y más cuando hablamos de dar cariño y amor. El error está cuando comenzamos a recibir indiferencia, frialdad, poca atención, o cuando simplemente te das cuenta que ya para esa persona has perdido importancia. Es ahí cuando un corazón sabio como una gelatina se endurece un poco y te da la fuerza de tomar las decisiones que necesitas tomar, sin dejar de amar, sin dejar de vibrar, sin cerrar sus puertas, porque sabe que apenas salgas de esa situación, volverá a vibrar con tu fuego interno y estará listo para seguir amando.

Por eso hoy con una café en la mano, propongo que veamos la sabiduría detrás de cada evento que ocurre en nuestras vidas, que lo que no nos mata, nos hace más sabios. Ya que está en nosotros encontrar esa sabiduría de todas las experiencias que vivimos y transformarlas, llevando a que seamos capaces de amar fuertemente todos los días de nuestra vida con un corazón como gelatina, siendo capaz de adaptarse a los cambios. ¡Hasta nuestro próximo café!

Elvira Sáez
Elvira Sáez es redactora en enfemenino. Se graduó en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y pronto inició su andadura profesional en los medios digitales. Se ha especializado en …