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El complejo de Edipo y el teórico enamoramiento de los niños hacia sus madres según Freud

por María Viéitez Creado en 19 de diciembre de 2019
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En su Teoría de los Estadios del Desarrollo Psicosexual, Sigmund Freud determinó que entre los tres y cinco años, los niños varones desarrollan pulsiones por las que se sienten atraídos hacia su madre y comienzan a percibir a su padre a un enemigo contra el que rivaliza. Este "síndrome" según el cual el niño compite con su padre por el carió de su madre fue denominado Complejo de Edipo.

En psicoanálisis se conoce como complejo de Edipo a un conjunto de emociones y sentimientos que se experimentan en la infancia y se caracteriza, de forma general, por un sentimiento de atracción hacia el progenitor del sexo opuesto y un sentimiento de odio o rechazo hacia el progenitor del mismo sexo. Este concepto forma parte de la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, que utilizó por primera vez el término en su libro Interpretación de los sueños, en 1899, aunque no lo utilizó formalmente hasta 1910.

Freud determinó que hacia los tres años, el niño desarrolla un deseo sexual inconsciente hacia el progenitor del sexo opuesto, es decir, un sentimiento incestuoso. Al mismo tiempo, desarrollaría un sentimiento inconsciente de eliminar al progenitor del mismo sexo. El concepto fue acuñado haciendo referencia al rey mitológico Edipo, quien, sin saberlo, mató a su padre y desposó a su madre, ya que fue abandonado al nacer. Aunque el concepto se diseñó de manera que hiciese referencia principalmente a los varones, Freud lo adaptó ligeramente para que englobase a las niñas. Sin embargo, fue más tarde cuando Carl Jung propuso el complejo de Electra para los casos femeninos. En este caso hace referencia al mito de Electra, quien mató a su madre, Clitemnestra, para vengar el aseinato de su padre, Agamenón, que había sido perpetrado por esta última.

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Etapas del desarrollo psicosexual según Freud

Según la teoría del desarrollo psicosexual de Freud, los niños pasan por tres etapas: la oral, la anal y la fálica. Así, el complejo de Edipo se manifiesta en la etapa fálica coincidiendo con el desarrollo de la libido, lo que tiene lugar entre los tres y seis años de edad.

  • La etapa oral tiene lugar durante los primeros 18 meses de vida, aproximadamente. En ella, el niño utiliza la boca como medio para obtener placer y la utiliza, además, para experimentar y conocer el entorno.
  • La etapa anal se inicia con el fin de la anterior y dura hasta los 3 años de edad. Es el periodo durante el que el niño aprende a controlar sus esfínteres, actividad que para Freud está relacionada con el placer y la sexualidad.
  • La etapa fálica dura desde los 3 hasta los 6 años de edad. La zona erógena asociada durante este periodo son los genitales. Según Freud, en este periodo el niño experimenta placer al orinar y comienza a interesarse por las diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres. Es en esta etapa cuando se manifiesta el complejo de Edipo: los niños sentirían atracción hacia quien ejerce el rol de madre y miedo o rechazo por quien ejerce el rol de padre.
  • La etapa de latencia comienza a los 7 años de edad y se extiende hasta la pubertad. A esta zona no se le asocia una zona erógena concreta. En su lugar, el individuo experimenta una congelación en lo que a materia sexual se refiere. Esto se puede deber a los castigos y amonestaciones que ha recibido en etapas anteriores cuando ha intentado experimentar con su sexualidad. Así, en esta etapa Freud describe que la sexualidad queda camuflada.
  • La etapa genital se inicia en la pubertad y se prolonga hacia delante. Viene acompañada de los cambios físicos propios de la adolescencia. En esta etapa, además, el deseo sexual es muy intenso y no se puede reprimir, según Freud, con la misma facilidad. De nuevo los genitales son la zona erógenarelacionada en este periodo. Es el inicio de la sexualidad adulta.


El conflicto en el pequeño se resuelve con la identificación progresiva con el padre (si se trata de un niño) o la madre (si es una niña). De acuerdo con esta teoría, las pulsiones sexuales del complejo de Edipo reavivarían durante la pubertad.

¿Cómo se manifiesta el complejo de Edipo?

Según Freud, hacia los tres años, incluso los dos años y medio, el niño comienza a ser posesivo con su madre y demanda de ella más cariño. Podría ocurrir, incluso, que intente entrometerse en la intimidad sexual de sus padres, por ejemplo, entrando a su habitación sin llamar. Las niñas, por su parte, manifiestan este sentimiento coqueteando con su padre, llamando su atención e intentando rivalizar con su madre por su cariño.

Como se ha explicado más arriba, esto ocurriría según el psicoanalista durante la fase fálica, la etapa en la que el niño descubre que el pene es un elemento clave en la intimidad de sus padres, una esfera en la que se siente excluido. Así, cuando el niño experimenta el complejo de Edipo, se frustra al comprobar que no consigue nada con sus maniobras inconscientes de seducción y al no poder expresar con palabras lo que siente. Así, tiende a reprimir su contrariedad, expresándola entonces con enfados y pesadillas.

Para salir de esta situación de forma progresiva, Freud explica que el niño inicia un periodo que denomina la resolución, según el cual renuncia a ocupar el puesto del progenitor del mismo sexo y reprime de forma inconsciente sus emociones y pasiones.

Tiempo después hacia los 6 y 7 años, los niños tienden a imitar a sus padres del mismo modo que las niñas tienden a imitar a sus madres. Esta etapa se denomina complejo o ansiedad de castración, ya que el deseo del niño ha sido reprimido por el padre, un castigo que el niño ha aceptado.

¿Cómo deben actuar los padres?

El complejo o ansiedad de castración con el resultado del conflicto entre el ello, instancia dominada por las puslsiones que quiere eliminar al padre, y el yo, instancia mediadora que asume que el padre es más fuerte. Según Freud, el niño desarrolla un miedo a la emasculación –ablación de sus órganos genitales.

Freud entiende que la superación del complejo de Edipo es clave para la construcción de la sexualidad y de la personalidad, una etapa normal que, sin embargo, requiere una atención constante por parte de los padres. Ellos son quienes deben hacerle entender al pequeño o la pequeña, que puede volverse agresivo y que no podrá establecer una relación en términos sexuales con su padre o su madre. Así, los padres son la autoridad que pone límites a los deseos e instintos del niño.

Consecuencias del complejo de Edipo

Para Freud, un complejo de Edipo mal resuelto durante el desarrollo del niño podría ser el principio de la inmensa mayoría de los trastornos psíquicos de los hombres. Sin embargo, este complejo parece que no sólo existe en familias nucleares –aquellas en las que los progenitores y los hijos viven en el mismo núcleo familiar. La emergencia cada vez mayor frecuencia de nuevas formas de familias –familias monoparentales u homoparentales– conduce al psicoanálisis moderno a considerar los casos en los que la figura paterna está ausente, es intermitente o está dividida en varios hombres.

Ya en su teoría psicoanalítica Freud definió dos constelaciones distintas que pueden presentarse en este conflicto:

  • Complejo de Edipo positivo: explica que el niño o niña siente odio o rivalidad hacia el ascendiente del mismo sexo y atracción hacia el adcendiente del sexo opuesto.
  • Complejo de Edipo negativo: explica que el niño o niña siente amor o atracción hacia el ascendiente del mismo sexo y odio hacia el ascendiente del sexo opuesto.

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