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Prácticas de mindfulness para evitar el estrés laboral

por Úrsula Calvo Creado en 28 de abril de 2017

Suena el teléfono, recibes un correo electrónico, te quedan 20 minutos para empezar una reunión, un compañero solicita tu ayuda… En este caos es en el que la mayoría de nosotras nos encontramos a diario. No siempre nos sentimos capaces cumplir con todo, ni siquiera con una parte, lo que hace que nos contagie esa epidemia llamada “estrés”.

Y, ¿qué viene a continuación? Múltiples dolores (los más comunes de cabeza y de espalda), bajada de ánimo y motivación, un peor rendimiento, y un estado de agotamiento crónico. No sólo tenemos un listado de tareas que no cabe en nuestra agenda, sino que además suelen tener fechas límite aparentemente irrefutables.

Con todo esto en la cabeza, es muy difícil no caer en la tentación de repasar mentalmente todo lo que queda por hacer, lo que implica una pérdida de tiempo y de energía.

Lo que pasamos por alto es que, como dijo el reconocido neuropsicólogo, William Stixrud: “El cerebro se parece mucho a un ordenador. Podrás tener varias pantallas abiertas en el escritorio, pero sólo serás capaz de pensar en una cada vez”. En esto es en lo que se fundamenta la técnica de Mindfulness o Atención Plena: en el vivir el momento presente, lo contrario a lo que hacemos cuando estamos en ese estado de estrés.

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¿Alguna vez os habéis encontrado tan sumergidas en una tarea que no concebíais el paso del tiempo? ¿Alguna vez os habéis concentrado tanto en lo que estabais haciendo, que disteis un respingo cuando entró alguien en la habitación? Este nivel de presencia es lo que se consigue con la práctica de la Atención Plena: nuestra atención pasa a ser nuestra mejor herramienta a la hora de hacer cualquier cosa lo mejor posible, disfrutando de ello y sin estrés. Nos hacemos más competentes, más eficaces, y parece que empieza a haber tiempo para todo lo realmente importante.

Al contactar con el momento presente, también contactamos con nuestra intuición y nuestra creatividad, con todo lo que ello implica.

Todo esto suena muy bien pero, ¿cómo lo consigo?. Tenemos la atención oxidada, muy poco adiestrada, y casi cualquier estímulo, a no ser que estemos haciendo algo realmente gratificante, parece apartarnos de nuestra labor, de lo que tenemos delante Ahora. Además, las nuevas tecnologías hacen que cada vez sean más frecuentes y/o atractivos esos estímulos “intrusos”. Para la inmensa mayoría de las personas, estar más de unos minutos prestando atención plena puede ser algo casi imposible.

3 ideas muy prácticas para comenzar

Aunque existen muchísimas prácticas, os propongo para empezar 3 muy eficaces para conseguirlo. No son excluyentes, sino complementarias, así que cuantas más incorpores en tu vida diaria y más a menudo, más rápido conseguirás coger el mando de tu atención:

1. Un canal directo a la hora de conectar con el momento presente es tomar consciencia de nuestra respiración. Tal vez al principio necesites ponerte alguna alarma suave, ¡hazlo si es preciso!, a no ser que tu trabajo realmente te lo impida. Aunque lo ideal es que la alarma sea tu estado anímico, es decir, hacerlo siempre que no te encuentres realmente bien. Simplemente toma consciencia de tu respiración periódicamente, obsérvala sin cambiarla, sintiendo como el aire entra y sale de tu cuerpo. Es suficiente con un solo minuto. Luego, continúa con lo que quiera que estés haciendo en ese momento.

2. Aprende una correcta gestión del tiempo. Hay formas muy sencillas y disponibles de forma gratuita para ayudarte a conseguirlo. Esto es muy importante. Es muy difícil prestar atención a lo que estás haciendo si no has priorizando previamente y has gestionado bien el tiempo que vas a dedicar a cada actividad.

3. Cada vez que te sientas angustiada o con ansiedad, observa si esa sensación guarda relación con tu cháchara mental, con pensamientos relacionados con “todo lo que has de hacer”. Párate, literalmente, obsérvate, observa esos pensamientos sin juzgarlos, así como las emociones y sensaciones que te producen… y dite a ti misma: “Aquí y Ahora… de una en una”, y vuelve a lo que estás haciendo. Porque algo tan evidente se nos olvida: sólo podemos hacer las tareas de una en una, y el único momento en que las podemos realizar es en el presente.

Te invito a que las incorpores Ahora, desde este preciso momento, no mañana ni el próximo lunes, sino Ahora.... de una en una

Artículo realizado por Úrsula Calvo Casas, creadora del método Yo ahora, instructora de meditación, experta en Inteligencia Emocional y fundadora del Úrsula Calvo Center (Madrid)

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