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Cirugía para la diástasis abdominal ¿sí o no? Una usuaria responde

por María Viéitez Creado en 2 de octubre de 2019
© Getty

La diástasis abdominal posparto es una afección que, de ser grave o no volver a la normalidad de forma natural, puede resolverse con cirugía. Pero, ¿cuánto sabemos sobre esta intervención? ¿Cuándo es necesaria una operación? ¿Cuáles son los costes y las consecuencias? ¿Lo cubre la Seguridad Social? Adriana, que se ha sometido a esta operación, resuelve nuestras dudas.

La diastasa abdominal es una afección que afecta a muchas mujeres en el posparto. No es solo una molestia estética, sino que puede provocar problemas físicos, de salud y psicológicos.

En la mayoría de los casos, la diastasa abdominal se resuelve sin necesidad de recurrir a traramientos o cirugía, pero en otros casos, para resolverla se necesita una intervención. De hecho, lo que frena a muchas mujeres a dar el paso es la inseguridad que les provoca la falta de información sobre el asunto.

Por eso le pedimos ayuda a Adriana Melchionna, una madre que decidió someterse a esta operación y que es administradora del grupo de Facebook Diastasi Italia, donde se atienden y resuleven dudas sobre la intervención, los usuarios piden consejo y opinión y se cuentan testimonios. Todo ello con el fin de mejorar el estado de las cosas y difundir información completa y veraz.

Hemos recopilado las dudas más frecuentes e interesantes que se le han formulado a Adriana para ayudarte a que tú misma te formes una idea de lo que es la cirugía de diástasis abdominal si te estás planteando someterte a ella.

¿Cómo supo que sufría diastasis? ¿Se dio cuenta usted misma o recurrió a exámenes clínicos y ecografías?
Después del segundo parto, aunque había perdido los kilos acumulados durante el embarazo, mi vientre había tomado una forma extraña y antinatural, se hinchaba a lo largo del día hasta que por la noche parecía de nuevo el vientre de una mujer embarazada. Me di cuenta de que sufría mi peristalsis, la clásica contracción del estomago y los intestinos, tanto es así que las primeras veces pensé que estaba embarazada de nuevo.

Durante las deposiciones, de hecho, los retortijones eran muy similares a las patadas de un bebé. Buscaba respuestas en otras madres, pero siempre respondían '¡es normal después de dos hijos!'. Había mucha ignorancia alrededor de este asunto y yo sentía que algo iba mal hasta que un día empecé a buscar en internet y leí por primera vez acerca del concepto 'diastasis abdominal'. Leí los síntomas y me reconocí en ellos. Finalmente le pude dar nombre a ese malestar. O mejor dicho, le di un nombre a una 'enfermedad' que hasta entonces pensaba que era sólo un defecto estético.

¿Qué síntomas tenías?
Además de lo molesto que era para mi autoestima y mi confianza en mí misma, efectos que no debemos subestimar, sufría un fuerte dolor de espalda a nivel lumbar. Estaba degenerando en hiperlordosis y ni siquiera podía dormir boca abajo. Me levantaba por la mañana con dolor de espalda y el esfuerzo me producia náuseas. Por otro lado, ya no me sentía llena con la comida como antes y el estómago se me hinchaba desproporcionadamente.

Además de todo esto, también sentía una molesta e inexplicable inestabilidad de la pelvis. En algunas posiciones en las que estaba contraída, veía una extraña protuberancia, una aleta que comenzaba en el esternón y terminaba en el ombligo. Más tarde, me di cuenta de que el motivo era que mis músculos estaban tan separados que ya no contenían el estómago y que esa protuberancia eran los órganos que, en ciertas posiciones, empujaban la línea del amanecer que, al estar dilatada, no los contenían como debería. También por esta razón, dos años después apareció una hernia umbilical, muy común en mujeres con diastasis del recto abdominal.

¿Intentaste hacer algo para solucionarlo antes de la operación? Si es así, ¿el qué?
Honestamente, no. Sabía muy poco sobre la diástasis y había leído que la recuperación a través de la fisioterapia sólo sería posible dentro de los primeros 6 meses después del parto.

¿Por qué decidiste recurrir a la operación?
Las indicaciones y opiniones que había encontrado, además del ejercicio, sólo recomendaban la vía quirúrgica, a la cual recurrí por primera vez con una operación endoscópica fallida. En ella, el médico que me atendió me sugirió que tartase la hernia umbilical.

Al mismo tiempo que la hernia, el cirujano trató de unir mis músculos abdominales para situarlos a una distancia fisiológica normal. No fue posible porque mi diástasis se extendía desde el esternón hasta el pubis y el espacio (la distancia entre el recto izquierdo y el derecho del abdomen) era de unos 10 cm.

Después de esta operación, encontré con el grupo Diástasis Italia, del que ahora soy administradora junto con otras madres, y allí descubrí que era posible realizar una operación de abdominoplastia con un pliegue recto que cubre el Sistema Nacional de Salud. Desafortunadamente, en mi región, Abruzzes, no se subvenciona esta intervención, por lo que me trasladé a la región de Marche, donde me sometí a una abdominoplastia con cierre del recto. fue en la Clínica de Cirugía Plástica de los Hospitales Unidos de Ancona gracias al Dr. Grassetti.

El derecho de someterse a esta intervención debería ser el mismo para todas en toda Italia, pero no es el caso, por lo que a menudo hay que trasladarse a otras regiones con las consiguientes desajustes que esto supone en tu hogar y tu trabajo. Por esta razón, en junio nuestra comunidad de Facebook lanzó una petición al Ministerio de Salud para que la intervención de la abdominoplastia para las diástasis pospart sea subvencionada, como sucede en el caso de las pacientes con antecedentes de obesidad.

¿Crees que es útil hacer ejercicios específicos o recurrir a un fisioterapeuta en los casos menos severos de diastasis?
La fisioterapia dirigida siempre es útil para aliviar los trastornos de la diástasis, que a los que ya he mencionado, podría añadir:

  • aerofagia
  • incontinencia
  • molestias digestivas
  • dificultad para respirar
  • prolapsos provocados por los órganos que no se desplazan de su ubicación natural


Obviamente, estos trastornos pueden ser causados por otros motivos que se deben investigar antes de achacarlos directamente a la diástasis. Aun así, es cierto que tener una separación abdominal diagnosticada dificulta más resolución de estos trastornos.

La fisioterapia es adecuada para aquellas personas que tienen brechas mínimas o para aquellas que no quieren ni deben someterse a la cirugía porque planeando quedarse embarazadas de nuevo, pero el ejercicio no es una solución definitiva, desafortunadamente. Sus beneficios se limitan al tiempo en el que se realizan los ejercicios específicos, pero no son una alternativa a la cirugía que, lamentablemente, es la única solución definitiva al problema.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de la operación?
Por mi experiencia personal y de la de cientos de mujeres que comparten sus historias en el grupo, se puede decir que los trastornos se resuelven en el postoperatorio inmediato; de hecho, aunque no existen estudios científicos sobre el tema, hay un gran número de casos que lo corroboran.

El dolor de espalda, por ejemplo, desaparece (a menos que esté motivado por otras causas) porque, una vez que los músculos vuelven a su sitio, se restablece su función, que es la de sostener el tronco y contener los órganos internos. Si no es atribuible a otras causas, la incontinencia también desaparece.

La postura se corrige, el tránsito intestinal se regula y las náuseas desaparecen. El vientre, que había adoptado una forma antinatural y estaba hinchado constantemente, permanece naturalmente plano y pierde ese aspecto caído tan incapacitante a nivel psicológico. Además, la intervención también pone solución al problema estético del exceso de piel.

Las desventajas, que prefiero llamar limitaciones, son:

  • falta de sueño durante al menos dos semanas después de la intervención
  • incapacidad para cargar pess y hacer esfuerzos durante las 8 semanas posteriores
  • sensación de insensibilidad del abdomen que se recupera con el paso de los meses


Después de mi cirugía, lo que me resulta más molestos es la cicatriz, que se extiende de un hueso ilíaco a otro. Antes de someterse a una cirugía, es una buena idea hablar con un cirujano plástico para evalue los riesgos y beneficios.

¿Lo harías de nuevo? ¿Por qué?
Aunque tras la intervención el camino a nivel psicológico era desafiante, a nivel físico era indoloro y me llevó a la resolución de todos mis trastornos. Hoy, después de 7 meses, me siento curada en cuerpo y mente, el malestar físico ha desaparecido y hoy me siento bien y feliz.

¿Qué consejo le darías a las mujeres que quisieran someterse a esta cirugía?
Sin duda alguna, sugiero que pidan consejo y confíen en un cirujano plástico que evalúe su situación y la solución que mejor se adapta a cada caso. Desgraciadamente, hay situaciones desastrosas, por lo que debemos consultar a profesionales serios y confiar en su criterio porque es una operación que, mal hecha, puede dejar un resultado peor al de la diástasis.

Muchas mujeres deciden no someterse a la operación porque temen la anestesia. En estos casos, una entrevista con un anestesista que resuleva cualquier duda puede ser una muy buena idea para tomar las decisiones correctas con total tranquilidad.

También les recomiendo que, si finalmente deciden someterse a la operación, tenga a alguien disponible con quien contar para que ayude a manejar la casavdurante las primeras dos semanas, ya que en el posoperatorio no se pueden hacer grandes esfuerzos, y esos esfuerzos incluyen coger a nuestro hijo en brazos.

Finalmente, debo recordar que sólo aquellos que padecen o han padecido diástasis pueden realmente entender de lo que se trata, los dolores y las dificultades que supone. El sueño es tuyo, ¡síguelo y hazlo realidad!

Video por Norma Varela

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