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Causas y consecuencias del insomnio: ¿cómo superarlo?

por Redacción enfemenino Publicado en 8 de agosto de 2013
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¿Qué es el insomnio? El insomnio se traduce por las dificultades que se presentan a la hora de dormir. Adopta diferentes formas: desde problemas para conciliar el sueño, un despertarnos intermitentemente o agitados. Pero para hablar con propiedad asociamos la palabra insomnio a las situaciones en las que el sueño se hace demasiado escaso o es de mala calidad y esta falta de descanso repercute en la salud y el día a día.

Las consecuencias del insomnio
Las víctimas del insomnio tienen que hacer frente en su vida diaria a las consecuencias nefastas de sus noches demasiado cortas. Durante el día, pueden sufrir somnolencia, tener dificultades para concentrarse o incluso una fuerte tendencia a la irritabilidad. El insomnio por tanto es un arma de doble filo ya que arruina las noches, pero también los días.

Las causas del insomnio
En primer lugar hay que distinguir los insomnios agudos de los crónicos. Los primeros son generalmente consecuencia de un acontecimiento puntual destacable (una muerte, una separación...) y sólo duran unas cuantas semanas. Los segundos, duran por lo general más de un mes y son más difíciles de evitar. Los insomnes tienen que hacer frente a una gran dificultad: a fuerza de querer dormirse a cualquier precio, no se piensa más que en eso y se vuelve una obsesión, de manera que el sueño tarda cada vez más en llegar.

El insomnio puede deberse a varios factores de origen:
> Medioambientales: debido al ruido, a la luz, a la ropa de cama, al calor, al estrés...
> Orgánico: para las personas que sufren apnea del sueño, movimientos periódicos de las piernas...
> Psicológico: para las personas sujetas a la angustia o a la depresión.
> Psico-fisiológico: en cuyo caso es difícil de asociar a una causa concreta (estrés o alguna situación que nos angustia a la que damos vueltas antes de acostarnos...)

¿Cómo evitar el insomnio?
Algunos actos simples para evitar el insomnio sea cual sea su origen son:

>Acuéstate en cuanto aparezcan los primeros síntomas de fatiga.
>Evita los productos excitantes como el té o el café después de las cuatro de la tarde.
>Evita ver la televisión en la cama.
>Evita practicar un deporte de forma intensa por la tarde-noche.
>Evita echarte la siesta después de tu jornada laboral, es decir, después de las cuatro de la tarde.
>Acuéstate regularmente a la misma hora. La necesidad del sueño medio de un adulto es de 7 a 8 horas por noche.
>Protégete del ruido y la luz.
>Procura que la habitación esté a una temperatura comprendida entre los 18ºC y los 20ºC.
>En caso de dificultad para dormirse, o cuando hay un despertar nocturno, levántate de la cama un cuarto de hora con el fin de no dar vueltas a los pensamientos negativos o estimulantes del desvelo. Leer un libro o escuchar música baja puede favorecer el adormecimiento. Cuando te entre sueño de nuevo (y sólo entonces) vuelve a acostarte.

El colchón, un gran aliado
La almohada, el colchón y la superficie de descanso deben ser lo más personalizados posible para que el descanso sea mayor. No hagas caso a mitos como por ejemplo que cuanto más dura sea la superficie mayor es el descanso ya que recientes estudios aseguran que la firmeza media es la más adecuada para la espalda y por consiguiente para la salud. Además, se recomienda cambiar de colchón cada 8 o 10 años ya que durante este tiempo pueden perder algunas de sus propiedades. Los expertos también aconsejan que es bueno ir variando la posición del colchón ya que el desgaste del mismo debe ser siempre homogéneo por todas sus partes. Y sobre todo, a la hora de comprar un colchón déjate asesorar por profesionales.

¿Cómo tratar el insomnio?
Los somníferos no siempre son la solución milagrosa y, sobre todo, ¡evita la automedicación! Déjate ayudar por un médico. Los hipnóticos pueden ser una buena ayuda con la condición de que sigas escrupulosamente los consejos del experto, utilizarlos durante un periodo corto y, en paralelo, de respetar unos buenos hábitos y horas de sueño regulares. Para los insomnios psicológicos, el médico puede decidir prescribir antidepresivos y, en su caso, una psicoterapia.

En lo que respecta a los insomnios crónicos, para los cuales no se encuentra ninguna causa en particular, se puede considerar un trabajo de terapia cognitiva y de comportamiento. Son necesarias un mínimo de 3 a 8 visitas a un médico especialista, un psicoterapeuta especializado en problemas del sueño o un centro del sueño. El uso de la agenda del sueño en la que el paciente anota sus horarios de acostarse y levantarse, o la calidad de su sueño, es una herramienta útil para volverse a adaptar a las noches. Este tipo de terapias de conducta permite encontrar poco a poco un sueño de mejor calidad.

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