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¿Con cuál te quedas? Las dietas más saludables del mundo

Margarita Velasco
por Margarita Velasco Publicado en 11 de agosto de 2015
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Viajar forma parte del crecimiento como ser humano, pero más allá del típico turismo de visitar monumentos, largas caminatas y expediciones imposibles, se encuentra el turismo gastronómico. Nuestro país tiene la suerte de contar con una de las dietas más ricas y conocidas del mundo pero, ¿qué otras gastronomías merece la pena probar?

Cuando viajamos hay ciertos aspectos que no podemos olvidar: el vuelo, el alojamiento, los museos... Pero un aspecto muy importante que un buen turista debe incluir en su viaje, es sin duda conocer bien la cultura del país al que viaja. ¿Y qué mejor forma de conocer una cultura que probar su comida? Hay cientos de gastronomías, pero nosotros te vamos a mostrar cuáles, además de deliciosas, son saludables. ¡Prepara el estómago!

Dieta mediterránea

Pizza © iStock

¿Qué decir de ella que ya no sepas? Para nosotros es la más sencilla, pero aunque no te pares a analizarla, es una de las más sanas y completas. Incluye todo tipo de vegetales, legumbres, cereales, pescados y sobre todo aceite. El aceite de oliva es la base de esta dieta. Además, consigue cumplir con las cantidades recomendables de cada producto.

Todos los países bañados por el mediterráneo, siguen esta dieta, de ahí su nombre. La tradición de los cultivos de hortalizas, o toda su variedad de cereales, son su denominador común. La influencia de diferentes culturas como la griega, la romana, la norteafricana o la francesa, han creado el tándem perfecto de alimentos y cocina, ricos en todos los nutrientes y vitaminas que nuestro cuerpo necesita. Y no hay que olvidarse del trigo, la vid y el olivo, sobre los que se sustenta toda la dieta.

Se trata del equilibrio perfecto entre pan, pasta, arroz, frutas, verduras, hortalizas y legumbres, además de incluir lácteos como el queso, los huevos o las carnes rojas, en menor cantidad. También hay que recalcar que esta dieta es rica en pescados y mariscos, algo poco común en el resto del mundo. Y si terminamos regándolo todo con nuestro oro líquido, e incorporando el vino a nuestras comidas; la dieta mediterránea se convierte en una de las opciones más saludables.

Dieta atlántica

Confit de pato © iStock

Al igual que la mediterránea, esta dieta le debe su nombre al océano que baña países como Francia, Reino Unido, o Portugal. Incluso hay zonas de España que siguen esta dieta como Galicia, Cantabria y País Vasco. Las bondades de este tipo de alimentación residen en su alto contenido en proteínas y en grasas de origen animal.

El pescado y el marisco son la base de esta dieta. Al tratarse de zonas mayoritariamente cercanas al mar, cuentan con una amplia variedad de este tipo de alimentos. Se dice de ella que es la dieta que más lucha contra las enfermedades cardiovasculares, debido a las grasas de origen animal que incorpora, y que suelen estar incluidas en pescados como el salmón o el bacalao. Por ejemplo el marisco es bajo en grasas y rico en proteínas, cualidades muy beneficiosas para nuestro organismo.

Además, también incluye carnes rojas, e influencias de la dieta mediterránea, debido a su proximidad geográfica. Alimentos de origen vegetal como la patata, los cereales o las legumbres, están muy presentes en sus recetas. Tampoco se olvida de productos lácteos, frutas o aceite de oliva. Y si la dieta mediterránea incluía el vino, en la atlántica, las bebidas más frecuentes son la cerveza y la sidra.

Dieta nórdica

Salmón noruego © iStock

Esta dieta hace mayor hincapié en los alimentos naturales, procedentes de zonas cercanas y de temporada. Los pescados, algas y mariscos, ricos en omega 3 y tan habituales en las zonas bálticas, son claves en la dieta nórdica. También es muy recurrente el uso de cereales integrales como cebada o centeno en sus platos.

La cultura nórdica está muy concienciada con la idea del medioambiente y la salud, por ello en su alimentación intentan evitar aditivos, grasas saturadas, y buscan que todos los productos que ingieran estén cultivados de forma sostenible y ecológica. Otra de las particularidades de su alimentación es la inclusión de carnes muy curiosas para nosotros, como la de reno, alce u oso, entre otras. Su clave es alimentarse de lo que su propia región les ofrece.

Siguiendo esta idea de comer lo más natural posible, la sociedad nórdica intenta comer siempre productos propios de la temporada. Con ello pretenden alejarse de los alimentos criados en invernadero, y comer en cada época lo que la tierra produzca, sin alteraciones del hombre. Al contar con amplias extensiones de bosques, los países bálticos poseen una rica variedad de frutos secos, bayas, o setas, los cuales incluyen a su dieta.

Dieta japonesa

Sashimi © iStock

La mente nipona siempre ha sido sencilla y efectiva, haciendo del menos es más su filosofía de vida. Si esto se lo aplicamos a la comida, el resultado es una alimentación fresca, simple y natural. Sin duda uno de sus platos estrellas es el sushi, pescado crudo elaborado de múltiples formas y colores.

Pocas salsas, elaboración mínima, y productos que lleguen al paladar lo menos alterados que sea posible. Dentro de su propia cocina, existen diferentes escuelas, tales como la shojin ryori, dedicada únicamente a la comida vegetariana y herencia del budismo. La nanban apareció con la llegada a Japón de nuevos alimentos como pimiento, patata o azúcar refinada, resultado del comercio internacional. La escuela kaiseki ryori es la más conocida, y la que actualmente se sigue comiendo en Japón. A ella pertenecen platos como el sashimi, el ramen, o el yakimono.

Seguro que conoces de sobra la salsa de soja, la tempura o el tofu, y forma parte de tu idea de dieta sana. Rica en carbohidratos (pasta y arroz), en legumbres autóctonas y en verduras, la alimentación nipona, consigue el equilibrio perfecto de productos, una elaboración sin artificios, y aporta lo que nuestro cuerpo necesita. Otro aspecto vital de esta dieta es el uso de alimentos procedentes del mar, desde pescado en todas sus variedades, hasta algas. ¡Y no nos olvidemos del sake!

Dieta vegetariana

Tofu y coliflor © iStock

Se trata de una dieta conocida por todo el mundo y que suele considerarse una de las más saludables. Su esquema es sencillo: eliminar de nuestro día a día todo tipo de alimentos de origen animal, ya sean carnes, pescado, pollo... Así como los derivados de los animales, es decir, huevos, leche o incluso queso.

Siempre ha estado ligada a la religión, siendo el kit de su cuestión la relación del ser humano con el medio ambiente que le rodea, y con los otros seres vivos que en él habitan. El respeto de sus almas, llevó al hinduismo a eliminar a los animales de su dieta. Los griegos también llevaron a cabo prácticas similares, aunque no fueron tan difundidas.

Entre sus bondades está la conquista de una alimentación completa. Al incluir una amplia variedad de legumbres en sus platos, aporta las cantidades de proteínas y hierro que nuestro cuerpo necesita. También incluye calcio a través de algunas verduras, y un amplio abanico de vitaminas, normalmente presentes en las frutas. Para reforzar esta dieta, es vital incorporar aceites y leches vegetales, cuyo aporte para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo no puede faltar.

¿Te animas a viajar?

Si tenías dudas sobre algún destino en particular, sin duda la gastronomía es un factor muy a tener en cuenta. No te olvides de que el agua, las especias y algunos productos autóctonos, pueden afectar a tu estómago y a tu tránsito intestinal al comienzo de tu viaje, por lo que es importante que tengas cuidado con lo que comes y no te olvides de incluir en tu maleta protectores de estómago o suplementos alimenticios en caso de que lo necesites. Y ahora, a disfrutar: prepara tu viaje, pero sobre todo ¡tu paladar!

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