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Problemas de salud relacionados con el mal cuidado de los pies

por Elvira Sáez Publicado en 5 de marzo de 2019

Una de las partes de nuestro cuerpo más sensibles y que más cuidados requieren son los pies. A pesar de ello, es cierto que tendemos a desatenderlos y descuidarlos con mucha facilidad, sin ser conscientes de la importancia de tener unos pies saludables.

Artículo elaborado por Juan Carlos Montero Arroyo Vocal de Publicidad, Comunicación y Redes de COPOMA

No vigilar nuestros pies va a acarrear una serie de problemas futuros, ya no solo en esta zona del cuerpo, sino que además, esta dejadez se puede ver reflejada en problemas físicos y estéticos del resto de nuestra fisionomía.

Distraernos en este aspecto puede provocarnos ciertas alteraciones en los pies, algunas de ellas, como el mal olor, ciertas deformaciones óseas como lo son los juanetes, las uñas encarnadas, los callos o la sequedad en los pies y en los talones son muy comunes entre la población.

Todas estas anomalías se pueden prevenir y tratar llevando a cabo un correcto mantenimiento en lo que a prevención y cuidados se refiere. Sin embargo, existen otras muchas anomalías que también encuentran la raíz del problema en la desatención de los pies, pero que pueden llegar a desembocar en problemas mucho más graves para la salud general de nuestro cuerpo.

Los pies sustentan el peso de todo nuestro cuerpo y lo mantienen erguido. Solo en el ejercicio de caminar, nuestros pies sostienen hasta el doble de nuestro peso, de hecho, cuando practicamos actividades físicas de mayor intensidad podemos llegar a soportar incluso tres veces más nuestra carga. En este sentido, como ya hemos mencionado en otras ocasiones, la elección de un buen calzado es fundamental. Por ello, debemos saber elegir zapatos que protejan nuestros pies y nuestra pisada para evitar que podamos llegar a sufrir lesiones tales como, alteraciones en las piernas, en la espalda o en las caderas.

Es decir, calzar un zapato que no sea adecuado puede tener una serie de consecuencias negativas en la salud del resto de nuestro organismo. Pues, existen algunos problemas graves de salud que vienen acompañados de dolencias y que suelen estar provocados, precisamente, por un mal mantenimiento de los pies y una mala elección del calzado.

Por ello, te damos ciertas pautas para un correcto mantenimiento de los pies que pueden ayudarte a evitar estos graves problemas de salud:

  • Los zapatos deben ser flexibles, hechos con materiales naturales y con una buena amortiguación, tanto para cuidar cada uno de nuestros pasos, como para que dejemos de sufrir cada vez que estemos de pie o realizamos algún tipo de actividad. También transpirables, para que nuestros pies puedan respirar y no suframos daños en nuestra piel. Y, por otro lado, lo más importante es que se adapten a la perfección a nuestro pie y que, ni nos aprieten ni nos queden holgados. Es precisamente una talla incorrecta lo que más puede forzarnos a ciertos movimientos y posturas que nos generen excesivos esfuerzos para algunos de nuestros músculos, de tal forma que acabemos padeciendo dolores en las piernas, las rodillas o, los propios pies.

  • Además de una talla incorrecta, el uso de cierto tipo de calzado también puede producirnos algunos problemas y dolores, tanto de pies como de otras partes del cuerpo. Por ejemplo, el uso de tacones de forma regular desplaza nuestro centro de gravedad inclinándonos hacia delante, por lo que, tenderemos a encorvarnos, sufriendo de este modo dolores en nuestra espalda. El abuso de este tipo de calzado afecta además, a las rodillas y a los tobillos, pues suele estar diseñado con un propósito únicamente estético, que puede incluso modificar la biomecánica de nuestro cuerpo. De hecho, las rodillas es una de las partes de nuestro cuerpo que más afectada puede verse por el uso de este tipo de calzado, pues podríamos incluso llegar a padecer artritis o artrosis.

  • Otro de los zapatos con los que hay que tener cuidado si no queremos sufrir problemas de espalda en la parte baja o incluso fracturas, son las sandalias abiertas, ya que no agarran lo suficientemente bien el pie y pueden llegar a desembocar en dedos en Garra, así como dolores en las piernas y en los tobillos. En este sentido, cualquier tipo de calzado sin la suficiente sujeción puede perjudicarnos y, por lo tanto, deberemos evitarlo en la medida de lo posible, como las chanclas, zuecos, etc.

  • Al igual que debemos evitar tacones, tampoco es conveniente el uso de un calzado extremadamente plano, pues es casi igual de perjudicial que uno que es demasiado alto. Su uso desmesurado también puede producir desequilibrios y excesivos esfuerzos, y como consecuencia de ello, seremos más propensos a padecer fascitis plantares, espolón calcáneo o talalgias, problemas que pueden causar dolores.

  • Por otro lado, cabe destacar que, en el caso de los más pequeños, muchos reutilizan los zapatos de sus hermanos mayores u otros conocidos cercanos. Sin embargo, heredar los zapatos es un grave error, pues condiciona el desarrollo de la pisada, pudiendo llegar incluso a modificarla. Debemos considerar que cada zapato se amolda a la estructura de cada pie. Por tanto, los niños deben estrenar zapatos para que estos se adapten a su propio pie y forma de caminar.

A pesar de seguir estas recomendaciones, para evitar futuros problemas, es de gran importancia realizarse estudios biomecánicos y visitar la consulta de Podología con el fin de descartar, aprender a prevenir, o tratar, posibles alteraciones como pueden ser los citados problemas de espalda o de rodilla.

En definitiva, en términos de salud es fundamental mantener una prevención constante en esta zona del cuerpo con el fin de asegurar que no acabaremos padeciendo ciertos problemas que, aunque empiecen siendo casi imperceptibles, pueden terminar por convertirse en condicionantes de la nuestra salud general de nuestro cuerpo.

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por Elvira Sáez