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Dolor de ovarios en el embarazo: ¿cuáles pueden ser las causas?

por María Viéitez Creado en 7 de enero de 2020
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Sentir dolor en los ovarios durante los dos primeros trimestres del embarazo es frecuente debido a los cambios que experimenta nuestro organismo. Sin embargo, si el dolor es muy intenso y no cesa, puede ser conveniente consultarlo con un médico que identifique la causa concreta que lo provoca.

Durante las primeras semanas de embarazo es frecuente que las mujeres experimenten un dolor de ovarios similar al de la menstruación. Esta molesta es un síntoma común del embarazo y se debe a los cambios que están teniendo lugar en el organismo de la mujer, por lo que no debemos preocuparnos.

Sin embargo, este dolor puede intensificarse y llegar a ser muy agudo, no cesar o incluso ir acompañado de sangrado. En estos casos, es posible que el embarazo no se esté desarrollando de forma normal, por lo que puede ser necesario consultar con un médico que haga una evaluación de los síntomas a identifique la causa que provoca ese dolor.

Video por Patricia Álvarez

El dolor de ovarios en el embarazo es un dolor localizado en la parte más baja del abdomen y entre los huesos de la cadera, es decir, en la pelvis. En función de la causa que lo motive, puede ser un dolor más o menos intenso, más similar a un cólico a los dolores de la regla, y ser continuo o repentino e intermitente. Aunque se diferencia del dolor abdominal en que este último se localiza un tanto más arriba, en el torso, a veces pueden confundirse.

¿Cuáles pueden ser las causas?

Como decimos, en la mayoría de los embarazos es común sentir dolor de mayor o menor intensidad en los ovarios. Estas molestias están motivadas por las transformaciones que sufre el cuerpo de la mujer para la acogida del bebe.

Así, el dolor de ovarios en el embarazo puede deberse al agrandamiento del útero, que puede provocar calambres intensos y tirones en el abdomen. De ser así, estas molestias se producen durante el primer trimestre de gestación, cuando el cuerpo de la futura madre prepara su anatomía para el feto, que cada vez será de mayor tamaño. Suelen tratarse de calambres de baja intensidad que desaparecen de forma progresiva con el paso de las semanas.

Otra de las causas que puede motivar el dolor de ovarios durante el embarazo, –y que tampoco es preocupante– son las contracciones de Braxton Hicks. Se trata de calambres suaves que tienen lugar durante el segundo trimestre de embarazo y son las que preparan el organismo de la mujer de cara al parto.

Además de estas pequeñas molestias, es posible que durante el embarazo experimentes otros síntomas y dolores suaves, por ejemplo, cuando haces algún movimiento suave. Estos dolores tampoco deben ser motivo de alarma, aunque si consideras que son muy intensos, lo más aconsejable es que lo consultes con tu médico para quedarte tranquila.

Por último, es posible que durante la gestación sufras de algunos problemas digestivos, estreñimiento, gases, hinchazón abdominal e incluso que notes que las digestiones son más lentas y pesadas. Esta puede ser otra de las causas que provoquen dolores durante el embarazo.

¿Cómo tratarlo?

Cuando el dolor pélvico o de ovarios se debe a causas normales durante el embarazo, deberán tratarse los síntomas específicos. Así, la paciente deberá, entre otras cosas y siempre por recomendación del médico, evitar hacer movimientos bruscos y levantar peso, mantener posturas correctas, dormir con una almohada entre las piernas, reposar en la medida de lo posibles, aplicar calor en las zonas doloridas, realizar ejercicios de Kegel –contraer y relajar los músculos de la vagina, la uretra y el recto–, usar una faja prenatal.

Posibles complicaciones del embarazo

Un dolor de ovarios muy intenso durante el embarazo puede ser síntoma de que algo no va bien. En estos casos las molestias vienen acompañadas con otros signos –por ejemplo, sangrado o cólicos– y lo más aconsejable es que consultes de inmediato con tu médico. Podría estar motivado por las siguientes causas.

Un embarazo ectópico
El embarazo ectópico es aquel que se desarrolla fuera del útero, generalmente en las trompas de falopio y se trata del caso más grave que puede haber detrás del dolor de los ovarios durante el embarazo.Este tipo de embarazo, que es grave y debe tratarse, se produce cuando el óvulo, después de ser fecundado se instala en una parte del cuerpo que no es el útero en lugar de fijarse en el revestimiento uterino. También puede adherirse en otros lugares del abdomen. Este tipo de gestación requiere de una intervención médica. Los síntomas que lo advierten, además del dolor de ovarios, son las hemorragias vaginales, las náuseas, los vómitos y la turgencia mamaria.

En el peor de los casos y si no se interviene a tiempo, el embrión de un embarazo ectópico puede desprenderse, lo que provoca que la presión arterial descienda, el corazón se acelere y la sangre no coagule adecuadamente. De ocurrir esto seria necesaria una intervención quirúrgica inmediata. Los factores de riesgo que pueden provocar un aumento de las probabilidades de sufrir un embarazo ectópico son las siguientes:

  • Haber tenido un embarazo ectópico previamente
  • Haberse sometido con anterioridad a una ligadura de trompas
  • Consumo de tabaco
  • Un embarazo con más de 35 años
  • Haber recurrido a técnicas de repoducción asistida o haber consumido fármacos para potenciar la fertilidad
  • Utilizar un dispositivo intrauterino (DIU)


El riesgo de un aborto espontáneo
Son aquellos abortos que se producen antes de la semana 20 de embarazo y suelen manifestarse con dolores intensos y constantes en los ovarios y sangrado vaginal. Es fundamental que si adviertes estos signos, consultes de inmediato con tu médico para que evalúe tu caso, aunque lo más común es que la situación se normalice guardando reposo. Los factores de riesgo que pueden aumentar las posibilidades de sufrir un aborto espontáneo son las siguientes:

  • Un embarazo después de los 35 años
  • Consumo de alcohol, tabaco, cocaína o grandes dosis de cafeína
  • Haber sufrido uno o más abortos espontáneos con anterioridad
  • Tumores y otras anomalías uterinas, como los miomas –piedras que se forman en las vías urinarias y que pueden causar dolor, hemorragias, infecciones o bloquear el flujo de orina–, cicatrices, infecciones o dilataciones

El dolor de ovarios durante el embarazo también puede ser sintomático de un aborto natural, que se produce cuando el cuello del utero se dilata y da lugar a un intenso sangrado vaginal y fuertes dolores abdominales provocados por contracciones.

Otras patologías
Si sufres síndrome del ovario poliquístico o la enfermedad pélvica inflamatoria –una enfermedad de transmisión sexual que provoca la infección e inflamación de la matriz del útero, los ovarios o las trompas de falopio– también es posible que experimentes dolor de ovarios durante la gestación.

Por último, el dolor pélvico durante la gestación puede estar motivado por un trastorno denominado torsión anexial, que tiene lugar cuando un ovario se retuerce en torno a los ligamentos. De esta manera, se interrumpe el flujo de sangre que recibe el ovario. Aunque esta dolencia no es una consecuencia del embarazo, es relativamente común durante este periodo, ya que los ovarios se agrandan y hay más posibilidades de que se retuerzan.

¿Cuando hay riesgo de sufrir un aborto espontáneo?

Algunos trastornos obstétricos pueden estar motivados por factores de riesgo que aumentan las posibilidades de que se produzcan. En el caso del aborto espontáneo, pueden influir los sigueintes:

  • Un embarazo después de los 35 años
  • Consumo de alcohol, tabaco, cocaína o grandes dosis de cafeína
  • Haber sufrido uno o más abortos espontáneos con anterioridad
  • Tumores y otras anomalías uterinas, como los miomas –piedras que se forman en las vías urinarias y que pueden causar dolor, hemorragias, infecciones o bloquear el flujo de orina–, cicatrices, infecciones o dilataciones

¿Cuándo es necesario consultar un médico?

Si sufres algún tipo de dolor de ovarios, pélvico o abdominal durante el embarazo, lo más recomendable es que acudas a tu médico para que haga una evolución con la que descartar cualquier complicación. Deberás hacerlo, sobre todo, si ese dolor viene acompañado de sangrado, cólicos, vómitos y náuseas o se mantiene en el tiempo y es muy intenso. Los dolores súbitos y muy agudos también son motivo para acudir al especialista con inmediatez, ya que en algunos casos puede ser necesaria una intervención quirúrgica de urgencia.

Además, deberás comprobar si junto con el dolor pélvico se manifiestan otros síntomas como desmayos, mareos, palpitaciones, presión arterial baja, fiebre y escalofríos o pus en el flujo vaginal. Si el dolor empeora con el movimiento, también es recomendable acudir al médico.

¿Cómo nos evaluará el médico?

Para saber si es necesaria una intervención de urgencia, lo primero que deberá hacer el doctor será medir la presión arterial y la temperatura de la paciente. Además de eso, preguntará sobre su historial médico y sobre otros síntomas que haya podido experimentar. Un test de embarazo, una exploración física –el médico palpa las zonas de la pelvis y el abdomen para comprobar si el dolor se acentúa– o una ecografía pueden ser determinantes para evaluar la situación y determinar la causa de los dolores pélvicos. Con esta prueba, la ecografía, tratará de detectar los latidos del bebé y los dispositivos se deberán colocar sobre el abdomen, dentro de la vagina o en ambos lugares.

Por otro lado, el médico indagará sobre otras cuestiones, como la apariencia del flujo vaginal, si la paciente tiene necesidad de orinar con mayor frecuencia de lo habitual o si padece trastornos digestivos. Podrá solicitar otras pruebas complementarias:

  • Análisis de sangre. Si ha habido sangrado vaginal, además se solicitará un hemograma completo para comprobar el factor Rh y si es necesaria una transfusión. Esta prueba también será imprescindible si se trata de un embarazo ectópico para medir la producción de la hormona gonadotropina coriónica humana (hCG), producida por la placenta, y para comprobar si la sangre de la futura madre coagula adecuadamente.
  • La ecografía también será útil para determinar si hay un ovario retorcido.
  • Cultivos de sangre, de orina y de flujo vaginal.
  • Análisis de orina, para detectar posibles infecciones.
  • Una laparoscopia. Solo será necesaria si el dolor persiste, no cesa en su intensidad y todavía no se conoce la causa. Se trata de una pequeña incisión debajo del ombligo por la que se introduce una tubo con una cámara para observar el útero e identificar la causa del dolor. Cuando la incisión es de mayor tamaño porque así lo requiere el caso, recibe el nombre de laparotomía.

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Laura Escanes © vía instagram @lauraescanes

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