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Menopausia: el ejercicio físico, una forma de prevenir y aliviar los síntomas

por El equipo editorial ,
Menopausia: el ejercicio físico, una forma de prevenir y aliviar los síntomas© shutterstock

Cuando el reloj biológico marca entre los 45 y 55 años, la menstruación cesa, y se da inicio a la menopausia, una etapa natural del envejecimiento femenino.

Este proceso conlleva cambios hormonales que generan síntomas diversos, afectando tanto la salud física como la mental, y que varían en intensidad de una mujer a otra. Sin embargo, este no es un camino solitario, ya que se extiende a lo largo del climaterio, abarcando la transición de la etapa reproductiva a la no reproductiva, antes, durante y después de la menopausia. En este trayecto, el ejercicio físico emerge como un aliado valioso.

El descenso de estrógenos, las hormonas sexuales femeninas, puede provocar la pérdida de hasta un 20% de la masa ósea, incrementando el riesgo de osteoporosis y fracturas, según la Sociedad Estadounidense de Endocrinología. Sara Tabares, directora de Performa Entrenadoras Personales, advierte: "Si no queremos ser frágiles, hay que entrenar". Entrenar fuerza se presenta como una estrategia efectiva para reducir este riesgo y fortalecer el cuerpo.

Pero la menopausia no solo trae desafíos físicos; el estado de ánimo, dolores articulares y los temidos sofocos también se suman al paquete. Hasta un 85% de las mujeres reportan estos últimos, según Tabares. Un metaanálisis con 35.445 mujeres revela que los sofocos relacionados con la menopausia persisten durante un promedio de cuatro años. Ante esta situación, el ejercicio se erige como un aliado, aunque con ciertos matices.

"Los sofocos irrumpen en el día y la noche de las mujeres. El ejercicio puede ser positivo, pero es esencial saber cómo reaccionar cuando te atrapan entrenando de repente: baja la intensidad, hidrátate, ventila el espacio y normaliza", aconseja Tabares. La gestión inteligente de estos síntomas permite que el ejercicio sea una herramienta efectiva, no solo para mantenerse activa sino también para enfrentar los desafíos diarios con vitalidad.

El sueño, otra víctima de la menopausia, sufre deterioro con el envejecimiento, afectando aún más durante esta etapa. Este declive en la calidad del sueño no solo impacta el rendimiento físico, sino que también se vincula con otros trastornos de salud. Es imperativo abordar este aspecto para mantener un bienestar integral.

"Estos síntomas no deben ser vistos como una decadencia, sino como una oportunidad para cambiar nuestros hábitos, especialmente incorporando el ejercicio", sugiere Tabares. "No se trata de perseguir la talla de pantalón de hace 20 años, sino de dar vida a los años. El entrenamiento está ahí para hacer posible esto último".

En resumen, la menopausia no tiene por qué ser sinónimo de limitaciones. A través del ejercicio, podemos no solo prevenir complicaciones físicas, sino también abrazar esta etapa como una oportunidad para mejorar nuestra calidad de vida. Es momento de entender, aceptar y equiparnos con herramientas que nos permitan vivir plenamente, rechazando la idea de que la edad marca el final y, en cambio, abrazando el inicio de una nueva y vibrante etapa.

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