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Trastorno por atracón: los peligros de la ingesta voraz

por Elvira Sáez Creado en 5 de diciembre de 2019
© Getty

Caracterizado por episodios de ingesta compulsiva de forma recurrente, este trastorno puede llegar a ser muy perjudicial para la persona afectada. Entre las consecuencias más habituales se encuentran la depresión y el sobrepeso u obesidad, con todos los problemas asociados que conllevan.

Contenido elaborado en colaboración con Clínicas Origen

El mes pasado, con motivo del Día Mundial contra la Obesidad, se habló de sus preocupantes cifras y de cómo su prevalencia futura está poniendo en peligro la salud global, puesto que está relacionada con numerosas enfermedades. Desde 1980 la tasa de población en todo el mundo que padece este problema se ha duplicado y la Organización Mundial de la Salud viene dando la voz de alerta y pidiendo soluciones al respecto. El sobrepeso y la obesidad están muy relacionados en la actualidad con el bienestar psicológico y de ello nos hemos hablado con la Directora Técnica de Clínicas Origen, Pilar Conde.

Video por Patricia Álvarez

Lo primero, según la psicóloga, es alertar sobre la relación estrecha que, en muchos casos, tiene la ansiedad con la comida, puesto que ésta actúa directamente sobre los mecanismos de recompensa de nuestra conducta. En este sentido, tiene un componente adictivo, que puede ser igual o incluso más alto que algunas sustancias como la nicotina o el alcohol.

El comer tiene efectos placenteros, sirve de alivio a nuestras tensiones y calma nuestro nerviosismo y ansiedad. De esta manera, vamos asociando, por repetición de la conducta, bienestar con comida y seguimos manteniendo esa relación en el tiempo. Si esta nos conduce al exceso de kilos, se denomina obesidad psicógena, que no es otra cosa que subir de peso porque se utiliza la comida para regular y calmar nuestras emociones.

Esta situación puede dar lugar a un círculo vicioso de gran peligro para nuestra autoestima. Si al comer subimos de peso, nos vemos mal y nos sentimos peor, pero, a la vez, necesitamos comer para reducir el malestar. Resulta difícil salir de esa rueda. Puede ser un factor limitante para nuestra calidad de vida y desarrollo personal e incluso laboral. Estamos, sin querer, ayudando a que nuestro cuerpo se mantenga en ese peso que no es saludable para nosotros, lo que a su vez interfiere con nuestras posibilidades de desarrollo personal.


Aparece aquí el concepto de hambre emocional, que llevado al extremo da lugar al trastorno por atracón. Como su propio nombre indica, se trata de una ingesta voraz, que puede llegar y sobrepasar incluso las 6000 calorías. Sin embargo, al contrario de lo que sucede con la bulimia, esta comilona desmesurada no va acompañada de vómitos, ni de conductas compensatorias. Se refuerza así el círculo vicioso, porque de la obesidad por ansiedad se puede pasar a la ansiedad y a un estado de obesidad que pone en riesgo la salud física de la persona. Desde Clínicas Origen, se advierte que estos casos requieren de un tratamiento profesional multidisciplinar , en los que la ayuda psicológica es clave.

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