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Tiroides de Hashimoto: qué es, síntomas y tratamientos

por Sandra Gonzalez Publicado en 21 de junio de 2018
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¿Qué es la tiroides de Hashimoto? Sus síntomas van desde el aumento de peso hasta otros efectos en el ciclo menstrual, esta enfermedad afecta principalmente a las mujeres. Te explicamos cuáles son sus consecuencias, cómo se diagnostica, cuál es su cura y qué dieta es más adecuada para seguir.

La tiroides de Hashimoto es una enfermedad autoinmune, también conocida como tiroides linfocítica. El sistema inmunitario de las personas que padecen este trastorno, en lugar de atacar a las sustancias peligrosas ajenas a nuestro cuerpo, como a los virus y las bacterias, actúa incorrectamente contra la tiroides, provoca inflamación y, como consecuencia, un mal funcionamiento. Los linfocitos, es decir, los glóbulos blancos en la sangre, terminan acumulándose en la tiroides produciendo anticuerpos como si hubiera un enemigo que derrotar.

La primera consecuencia, por lo tanto, es que la tiroides comienza a funcionar de forma reducida, lo que se conoce como hipotiroidismo: en este caso, la tiroides no produce una cantidad de hormona tiroidea suficiente para nuestro cuerpo, que es absolutamente necesaria para regular el metabolismo. El hipotiroidismo producido por la tiroides de Hashimoto provoca que el funcionamiento de nuestro cuerpo se ralentice.

En este artículo te contamos cuáles son las causas de esta enfermedad, sus síntomas, las pruebas para diagnosticarla, sus consecuencias y los tratamientos más efectivos. Recuerda también que, para mantenerlo a raya, debemos llevar a cabo una dieta saludable y equilibrada, compaginada con una rutina de actividad física. encargarse de su dieta e intentar mantenerse en forma con una actividad física habitual.

¿Cuáles son las causas de la tiroides de Hashimoto?

La tiroides de Hashimoto tiende a ser hereditaria: es bastante más probable que se sufra si ya hay casos en la familia, incluso si los médicos aún no han identificado el gen responsable del problema. También se está investigando sobre otras posibles causas relacionadas con los factores ambientales o los hábitos alimenticios, ya que, por ejemplo, si padeces la tiroides de Hashimoto tienes que tener cuidado con el alto consumo de yodo.

Las personas con mayor riesgo a padecer esta enfermedad son aquellos que ya tienen otros trastornos del sistema inmunitario. En general, los pacientes de tiroides Hashimoto suelen ser mujeres de entre 30 y 50 años de edad, aunque también se dan casos entre gente más joven. Además, las personas que sufren la tiroides de Hashimoto también podrían tener más riesgo de desarrollar otro tipo de enfermedades del sistema inmunológico, como la diabetes tipo 1, la artritis reumatoide, la anemina perniciosa, hepatitis o la enfermedad celiaca.

Síntomas y consecuencias de la tiroides de Hashimoto: desde el aumento de peso hasta otros efectos en el ciclo menstrual

Existen distintos síntomas de la tiroides de Hashimoto, sin embargo, el síntoma más común es el que conocemos como "bocio": consisten en la ampliación de la tiroides, que origina un aumento del tamaño de la parte frontal o posterior del cuello. Por lo general, el bocio aparece cuando la enfermedad ya se encuentra en una etapa avanzada y puede llevar a percibir molestias en la garganta.

La primera consecuencia de la tiroides de Hashimoto es, como hemos explicado, el hipotiroidismo, que no siempre tiene que estar necesariamente presente. También puede suceder que una persona no lo desarrolle en absoluto o, por el contrario, lo desarrolle de forma ligera y sin ningún tipo de síntoma. Sin embargo, en los casos más frecuentes, el hipotiroidismo puede conducir a numerosos síntomas que van desde el aumento de peso, una sensación generalizada de cansancio, estreñimiento, dolor de articulaciones y músculos hasta problemas intestinales, trastornos menstruales (flujos abundantes o irregulares) e, incluso, la dificultad de quedarse embarazada, problemas de memoria, depresión o disminución del ritmo cardiaco, entre otros síntomas.

Cómo diagnosticar la tiroides de Hashimoto

Lo primero que se debe hacer para diagnosticar la tiroides Hashimoto es acudir al médico y solicitar que te haga una revisión en el cuello, con el fin de detectar la presencia de bocio o hinchazón en el área del cuello. En este punto, será necesario proceder con un análisis de sangre para determinar la presencia de hipotiroidismo y confirmar el diagnóstico.

Los análisis de sangre requeridos por un médico para problemas de tiroides son: la medición de TSH , la hormona estimulante de la tiroides (si el resultado es alto, significa que hay hipotiroidismo); la medición de T4 , es decir, la cantidad de hormona tiroidea presente en la sangre (en hipotiroidismo, el resultado será bajo); la presencia de anticuerpos tiroideos que pueden haber atacado erróneamente el organismo (los que sufren de tiroides Hashimoto generalmente tienen anticuerpos llamados antiTG y TPO ).

Otras pruebas que puede prescribir el médico son la ecografía (que podría detectar una apariencia atípica de la tiroides inflamada) y la TAC, útil para resaltar la extensión de la hinchazón y los posibles efectos en los órganos circundantes.

Cuidados y tratamiento recomendados para la tiroides de Hashimoto

La tiroides de Hashimoto se trata con la tiroxina sintética, o la síntesis de T4, capaz de proporcionar al paciente la cantidad necesaria de hormona tiroidea, que debe tomarse diariamente. Hay varios medicamentos en el mercado y todos requieren receta médica y recuerda que siempre debes confiar en un especialista para que pueda tratar tu caso concreto.

Los que sufren este trastorno deben saber que hay que llevar un control riguroso del tamaño del bocio y de las dosis necesarias de tiroxina sintética, basada en el valor de la TSH que se debe controlar con análisis de sangre periódicos.

Dieta: qué comer y qué no comer

Para los que sufren de problemas de tiroides se recomienda seguir una dieta variada y equilibrada. En esta alimentación se recomienda el consumo de alimentos ricos en omega-3, como pescado y frutas y verduras de temporada, preferiblemente de origen biológico. Aunque, ¡ojo! Hay que tener cuidado con las verduras crucíferas, como la col o brócoli, ya que puede ralentizar el metabolismo del yodo cuando se comen crudas. También es aconsejable el consumo moderado de alimentos como nabos, rábanos, espinacas, frijoles, soja y entre las frutas, fresas y melocotones.

En cambio, si se recomienda el consumo de aceite de oliva virgen extra, jengibre, cúrcuma y alimentos integrales, ricos en vitaminas y minerales. También se recomiendan todos los alimentos antioxidantes, en primer lugar frutos secos, como las nueves, pero también el té verde, por ejemplo.

Finalmente, se recomienda evitar todos los alimentos con un alto índice de azúcares simples o grasas saturadas de origen animal (carnes, productos lácteos y limitar la ingesta de gluten). Además, ten en cuenta los siguientes consejos para conseguir un peso saludable, ¡lo notarás!

Descubre: Consejos de alimentación para tener un peso saludable

Consejos de alimentación saludable © Brooke Lark @brookelark Brooke Lark - Unsplash

Hipotiroidismo e hipertiroidismo: ¿qué pasa con la sal?

La ingesta de yodo, si no se controla, puede ser un problema para aquellos que sufren de hipo o hipertiroidismo, de donde proviene la pregunta: ¿se puede tomar sal si sufres de tiroides? Es un mito para disipar: en los casos de hipotiroidismo (que, como hemos visto, puede ser causada por la tiroides de Hashimoto) no existe ningún problema con el consumo de la sal. En los casos de hipertiroidismo, sin embargo, se debe controlar el consumo de la sal.

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