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Cáncer de mama y reconstrucción: 3 mujeres, 3 experiencias

por Bechra Dominguez Publicado en 2 de diciembre de 2018

Para las que lo vemos desde fuera, la reconstrucción mamaria después de una extirpación del seno (mastectomía) puede parecer la opción más normal. Sin embargo, se trata de una decisión con consecuencias difíciles, y las que se deciden por la reconstrucción son menos numerosas de lo que pensamos.

Hemos hablado con tres mujeres, afectadas por esta enfermedad, que han aceptado contarnos su experiencia de cáncer de mama y reconstrucción. ¿Qué criterios tuvieron en cuenta? ¿Cómo lo viven hoy en día?

Michèle, 62 años: cáncer detectado con 56 años. Extirpación de un seno con reconstrucción inmediata

​Pasé una época muy difícil cuando me enteré de que tenía cáncer, tenía miedo a morir. Cuando me dijeron que necesitaba una mastectomía, me sentí aliviada. Fui a ver a un cirujano experto en la materia que, desde la primera consulta, me habló de la reconstrucción inmediata. No me lo podía imaginar de otra manera, no hubiese soportado verme sin un pecho.

Por aquella época estaba soltera, por lo que tomé sola esta decisión, por mi imagen y por mí. Para mí era la única opción y, desde la distancia, sigo pensando que elegí bien, incluso si no siempre fue un camino de rosas. Confié totalmente en el cirujano, que siempre se mostró muy comprensivo. Fue él quien me extirpó el seno. Durante la misma operación, otro cirujano (plástico en este caso) me puso la prótesis. El problema fue que no estaba adapta a mi cuerpo y, estéticamente, formó un hueco por encima de la mama. No era bonito, y al principio dolía mucho, hasta que la prótesis se colocó. Entonces, mi médico de cabecera me recomendó volverme a operar para corregir el defecto.

Lo hice dos años después. Opté por otro cirujano plástico, pero hubo otro problema con la prótesis, esta vez con el tamaño. Me tuve que operar una tercera vez, pero por fin esta vez el resultado fue bonito y natural. Perdí las sensaciones físicas pero no me importó, lo que me interesaba era el aspecto físico.

A día de hoy, tengo pareja y una vida íntima maravillosa. Yo, que veía mi seno como una prótesis después de mi primera operación, ahora lo veo como mi otro pecho y tengo la suerte de que la cicatriz ya no se ve. Para mí, fue más fácil superarlo con la reconstrucción. De esta forma, ya no tengo que vivir con la angustia de que me vuelva a ocurrir y he podido pasar página.

Camille 68 años: cáncer detectado con 64 años. Extirpación de un seno sin reconstrucción

Lo más difícil de afrontar fue la extirpación del seno. No dudé ni un momento cuando vi la gravedad de los resultados de la biopsia. Es verdad, lo oí nombrar vagamente, cuando me anunciaron que tenía cáncer: "la extirpación ya no es como antes, con la reconstrucción, puede quedar muy bien". ¡Pero ese no era el tema! Ni le presté atención.

La extirpación de una mama es difícil de superar. Tienes que pasar el luto de una parte de ti, de tu identidad. Cada día, ese momento te vuelve a la mente. Y sin embargo, decidí no hacerme la reconstrucción. El tema volvió tiempo después, después de meses de quimioterapia, radioterapia y de miedo a la recaída.

Fue una decisión muy complicada. Me informé mucho, e incluso fui a una conferencia. Y lo que oí no me sirvió de mucho: demasiado técnico para mí. También pregunté a algunas amigas que se habían sometido a una reconstrucción. Una vez más, se me quitaron las ganas, pero quizá fue porque ya había tomado mi decisión.

Mis razones para no reconstruirme la mama son varias y todas personales. Esta elección no fue cuestión de orgullo ni de sufrimiento. Habiendo pasado tanto tiempo en el hospital, y a pesar de que siempre fueron un gran apoyo para mí, no me apetecía volver a pasar por un periodo de hospitalización. También es cierto que nunca he tenido ganas de someterme a la reconstrucción. La ablación no alteró mi vida íntima en pareja: eso reconforta esta decisión que tomé sola. Sin duda mi edad pesó en esta decisión. Si esto me llega a pasar con quince años menos, habría reaccionado de otra manera.

Nathalie 45 años, cáncer detectado con 32 años. Extirpación de un seno con reconstrucción diferida

Mi oncólogo nombró la primera reconstrucción cuando hablamos de la mastectomía, sin agobiarme, y diciéndome que tenía tiempo para pensarlo y que no era obligatorio. Después, el cirujano que me hizo la mastectomía volvió a hablar de ello y me dijo que, en cierta manera, la reconstrucción llevaría a la "curación".

Elegí la reconstrucción, confiando en el cirujano, convencida de que al "llenar" el vacío "borraría" la herida. Por eso me decidí, con el apoyo de mi chico, aunque él pensaba que a lo mejor estaba tomando la decisión demasiado rápido (6 meses después de terminar el tratamiento y 1 año después de la mastectomía). De todas formas, él me decía que hiciese lo que yo se quisiera, que si decidía no hacérmelo, lo entendería y me apoyaría.

Médicamente, la operación fue un éxito. El cirujano me avisó de que dolía (reconstrucción mamaria con colgajo del dorsal ancho), pero aun así, salí más rápido del hospital que las demás de la clínica y al día siguiente estaba andando. Pero forcé demasiado y me tuvieron que volver a dar los puntos de la espalda.

Psicológicamente, y después de hablar con mi oncólogo, me di cuenta de que me había saltado algunas etapas del proceso. No pasé el luto del pecho que me extrajeron. Elegí la reconstrucción pensando que iba a borrar las "huellas", pero ahora me doy cuenta de que lo que las borra es el trabajo psicológico.

También pienso que el peso de las miradas de los demás y de la sociedad juegan un papel enorme en nuestra elección. Y que la visión de los médicos (ya sea la del cirujano o la del oncólogo) no es en absoluto la de la mujer, pero la palabra de un médico en ese momento de la enfermedad es muy importante y solemos seguir sus consejos...

Opinión de Carole Louvel, terapeuta especialista en cáncer de mama

La opción de la reconstrucción física es muy personal y necesita de mucho tiempo para pedir consejo a los médicos y a otras mujeres que hayan pasado por lo mismo. Pero antes de nada, es necesario escuchar, pensar lo que es mejor para una misma y si necesitas ayuda psicológica para tomar esta decisión. Sin embargo, la reconstrucción de una mama, por muy bien que quede, no será igual que el seno original si no pasas el luto de la mastectomía. Tienes que hacer hueco, dentro de ti, para recibir a la nueva mama. Es importante recalcar que una vez que los tratamientos y la reconstrucción han terminado, nada volverá a ser como antes. Aquí llega el momento de la reconstrucción psicológica para todas las mujeres. Es un tiempo indispensable para aceptar tu nuevo cuerpo, superar la prueba y encontrar nuevas metas.

Fuente y informaciones sobre el cáncer del mama : Asociación española contra el cáncer

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