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Consejos de defensa personal básica para enfrentar una situación de riesgo

por Redacción enfemenino Publicado en 28 de febrero de 2018
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Mejorar tu resistencia y conocer los puntos débiles del otro puede ayudarte a huir del peligro. Toma nota de estos consejos de defensa personal.

En situaciones de riesgo el cuerpo tiende a paralizarse y nos quedamos en estado de shock, sin saber cómo reaccionar. Conocer una serie de pautas básicas de defensa personal y mantener una forma física saludable nos permiten un mayor margen de actuación en situaciones potencialmente peligrosas. Fernando R. Melgar, Maestro 6º Dan de Kungfu y monitor de Zagros Sports explica qué entrenamientos son más apropiados para tener el cuerpo preparado y alerta y nos inicia en la defensa personal femenina con unos sencillos consejos de fácil aplicación, incluso para quienes no tienen conocimientos de artes marciales.

La defensa personal debe partir del conocimiento del miedo y las reacciones fisiológicas que pueden tener lugar, como taquicardias, hiperventilación, sensación de ahogo, mareo o temblores entre otros. El control, en la medida de lo posible, de ese miedo será clave para poder pensar con claridad y actuar en consecuencia. En cualquier caso, la primera y más sensata recomendación es echar a correr a la máxima velocidad que podamos para dar aviso de que se está produciendo una situación peligrosa en las cercanías.

Cómo preparar cuerpo y mente en el gimnasio

Los ataques inesperados ponen a prueba, sobre todo, nuestra resistencia. Por ello los ejercicios más adecuados para preparar el cuerpo y mantener la forma son los anaeróbicos. Un entrenamiento con tablas de fuerza, fondos de pecho, abdominales o sentadillas potenciarán la resistencia física y cardiovascular. Si somos conscientes de que tenemos un mejor fondo físico, estaremos más tranquilas si tenemos que enfrentar una situación peligrosa y, por lo tanto, podremos valorar con la mente algo más calmada las posibilidades de huida.

Por otro lado, también podemos practicar ejercicios posturales de fuerza. Por ejemplo, para entrenar el tren inferior, una buena postura consiste en separar los pies el doble de la distancia de la cadera y flexionar las rodillas con la espalda recta. Sostener esta postura durante unos segundos supondrá un aporte de fuerza para los músculos y los hará más resistentes al esfuerzo. Sumar la práctica diaria de running a estos ejercicios también es una buena herramienta para potenciar la respuesta del cuerpo ante un ataque.

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Analizar el contexto

Si nos encontramos en peligro, lo primero que debemos hacer es valorar la gravedad de la situación. Si el atacante lleva un arma blanca debemos adoptar una posición en guardia, es decir, dejar una distancia de un brazo entre ambos y pegar los brazos al cuerpo con las manos hacia delante, mostrando las palmas. Esta posición busca tranquilizar al agresor, demostrarle que no queremos pelea. Una vez en guardia, el movimiento más recurrente es el más efectivo: un fuerte golpe en los genitales del agresor con el pie o la rodilla, según la distancia. A continuación te dejamos un vídeo con ejercicios para fortalecer las piernas y los glúteos.

En el caso de que el agresor vaya armado, el margen de maniobra es más reducido ya que necesitamos un mayor entrenamiento previo para hacerle frente. A pesar de ello el movimiento más acertado consiste en, tras adopta la posición de guardia, agarrar la muñeca del atacante para neutralizar el arma y evitar futuros daños.

Puntos de presión sencillos de localizar que nos permiten huir del peligro

Los puntos de presión son las zonas débiles o sensibles de nuestro cuerpo, como los genitales, la boca del estómago, las sienes o la nuez. El monitor de Zagros Sports, Fernado R. Melgar, sostiene que existen hasta 80 puntos de presión que se trabajan en las clases especializadas de defensa personal y que son útiles conocer cuando el agresor está demasiado cerca como para huir. El objetivo no es lesionar, sino desviar la atención del agresor golpeando estos puntos de débiles. En el momento en que el atacante siente dolor, se retira y podemos soltarnos y huir o inmovilizarlo. De entre esos 80 puntos de presión, los más sencillos de encontrar con una menor formación son los siguientes:

  • A muy poca distancia del atacante se puede recurrir a golpes en las sienes con la base de ambas palmas o introducir los dedos en los ojos.

  • Aunque parezca muy sencillo, una torta en la cara es muy eficaz para librarnos de un ataque debido a que, al ser un movimiento inesperado, produce un estado de shock.

  • Si la distancia es media y solo un brazo semiflexionado ocupa el espacio entre víctima y agresor, la opción más acertada es descargar un golpe en la nuez con la mano abierta y en horizontal para provocar un falso ahogo. Un puñetazo ascendente en la boca del estómago también es una buena defensa.

  • En las piernas, podemos golpear en la base del tobillo, en la zona donde se unen el pie y la pierna, para provocar en el adversario un falso esguince. Esto se debe a que en esa zona tenemos dos nervios que provocan una cojera temporal y mucho dolor si nos dan una patada. Como si nos hubiéramos hecho un esguince instantáneo.

Contenido elaborado en colaboración Fernando R. Melgar, maestro 6º Dan de Kungfu en Zagros Sports Puerta de Europa.

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